


Durante más de una década, septiembre se ha consolidado como el mes más difícil para Bitcoin en cuanto a rendimiento de precios. Los análisis estadísticos desde 2013 muestran que los rendimientos promedio en este periodo suelen oscilar entre un -3 % y un -5 %, con una mediana cercana al -3,1 %. Este patrón ha sido notablemente persistente, hasta el punto de que los participantes del mercado suelen referirse a él como la "maldición de septiembre".
La gravedad de estas caídas ha variado mucho según el año. Por ejemplo, en septiembre de 2014, Bitcoin vivió una de sus correcciones mensuales más fuertes, con un desplome cercano al 19 %. Este descenso abrupto se dio cuando el mercado de criptomonedas aún era incipiente, con menor liquidez y una volatilidad más alta. Estas pérdidas significativas en este mes han dejado una huella permanente en la psicología y el comportamiento de los inversores.
Esta tendencia se hizo especialmente evidente entre 2017 y 2022, cuando Bitcoin cerró en negativo todos los septiembres durante seis años consecutivos. En ese periodo, el mercado presenció ventas repentinas motivadas por distintos factores, como anuncios regulatorios imprevistos, restricciones de liquidez o un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros globales. Incluso en años de fuerte impulso alcista, septiembre solía interrumpir ese avance, causando retrocesos temporales en el precio.
Esta debilidad estacional no es exclusiva de Bitcoin. Ethereum, la segunda criptomoneda por capitalización de mercado, ha registrado históricamente pérdidas medias aún mayores en septiembre. Además, los mercados tradicionales muestran patrones similares, con el índice S&P 500 conocido por su debilidad estacional en este mes. Este fenómeno transversal ha reforzado la idea de septiembre como un periodo especialmente vulnerable para los activos de riesgo, favoreciendo la popularidad del término "maldición de septiembre" entre operadores e inversores.
Varios factores interrelacionados explican el bajo rendimiento histórico de Bitcoin en septiembre, generando una compleja dinámica de mercado que presiona los precios a la baja de forma recurrente. Comprender estos elementos es clave para los inversores que afrontan este periodo.
Estacionalidad de mercado y comportamiento institucional: El paso del verano al otoño implica cambios notables en la actividad de los inversores institucionales. Tras los meses de verano más tranquilos, con menor volumen de trading, septiembre marca el regreso de la actividad institucional. En este periodo, los gestores de carteras suelen reequilibrar posiciones y ajustar asignaciones en función de las condiciones del mercado y el riesgo. En este proceso, los activos de riesgo como las criptomonedas suelen ser los primeros en reducirse, ya que las instituciones buscan asegurar beneficios o minimizar la exposición a la volatilidad. Esta presión de venta institucional puede generar un impulso bajista sostenido que los inversores minoristas no logran contrarrestar.
Temporada macroeconómica y política de bancos centrales: Septiembre a menudo coincide con reuniones importantes de la Reserva Federal y anuncios de política monetaria, añadiendo incertidumbre a los mercados. El FOMC suele reunirse este mes para revisar la economía y decidir sobre tipos de interés y política monetaria. Cualquier señal de endurecimiento o comentarios restrictivos por parte de la Fed ha afectado históricamente a los activos de riesgo, incluido Bitcoin. Las expectativas de subidas de tipos o reducción de liquidez suelen llevar a los inversores a refugiarse en activos más seguros, generando volatilidad antes incluso de los anuncios.
Impacto regulatorio y acciones gubernamentales: Un número elevado de anuncios regulatorios clave para la industria se han producido en septiembre, generando shocks de precios. En septiembre de 2017, China prohibió las ICO, afectando gravemente al mecanismo de financiación que impulsó parte del auge cripto de ese año. En septiembre de 2021, China amplió sus restricciones, prohibiendo prácticamente todas las actividades de trading y minería de criptomonedas. Ambos anuncios provocaron caídas inmediatas en el precio de Bitcoin, al descontar el mercado el acceso limitado a uno de los mayores mercados del mundo. Estos precedentes han hecho de septiembre un mes en el que los inversores están especialmente atentos a novedades regulatorias.
Expectativas psicológicas y profecía autocumplida: El historial de debilidad en septiembre ha generado un efecto psicológico que amplifica los movimientos de mercado. Los operadores experimentados conocen la reputación de septiembre y adoptan posturas defensivas de antemano. Esta venta preventiva, motivada por el miedo a repetir pérdidas, puede ejercer presión bajista incluso sin catalizadores negativos claros. Cuando el precio comienza a caer, este comportamiento se refuerza, con más participantes vendiendo para evitar pérdidas. La dinámica de profecía autocumplida convierte patrones estadísticos en realidades de mercado, manteniendo el ciclo año tras año.
Analizar años concretos donde septiembre resultó especialmente negativo para Bitcoin ayuda a entender la profundidad y persistencia de este patrón estacional. Estos casos muestran cómo distintos factores se han combinado para provocar caídas relevantes.
2014: El primer gran desplome: En septiembre de 2014, Bitcoin cayó cerca de un 19 %, una de las correcciones mensuales más severas de su historia temprana. El mercado era entonces inmaduro, con baja liquidez, escasa presencia institucional y gran incertidumbre regulatoria. Había menos plataformas, soluciones de custodia y vehículos de inversión, lo que hacía a Bitcoin más vulnerable a oscilaciones bruscas. El desplome de 2014 contribuyó a la percepción negativa de septiembre, en un contexto de dudas sobre la sostenibilidad de los precios tras el rally de 2013 y su posterior corrección.
2017: Prohibición de las ICO en China: El shock regulatorio de septiembre de 2017 en China es uno de los ejemplos más claros de disrupción de mercado provocada por la política. El Banco Popular de China prohibió oficialmente las ICO, atacando el mecanismo de financiación que había sido clave en el auge cripto de ese año. Posteriormente, las autoridades endurecieron las restricciones sobre las plataformas de trading, limitando el acceso de los inversores chinos. Bitcoin, que rozaba los 5 000 $, perdió fuerza rápidamente. La corrección resultante mostró cómo las acciones regulatorias concentradas pueden revertir el impulso positivo en cuestión de días.
2019: Decepción con Bakkt: Septiembre de 2019 supuso un catalizador negativo diferente: grandes expectativas de adopción institucional se toparon con una realidad decepcionante. El lanzamiento de Bakkt, plataforma regulada de futuros de Bitcoin respaldada por Intercontinental Exchange, había generado grandes expectativas para la entrada institucional. Sin embargo, su debut fue muy modesto en volumen de trading y no cumplió las expectativas, minando la confianza de quienes esperaban un auge institucional inminente. Bitcoin bajó de los 10 000 $ a menos de 8 000 $ al cierre del mes.
2021: Represión total en China: En septiembre de 2021, China llevó sus restricciones sobre las criptomonedas a un nivel inédito, declarando ilegales prácticamente todas las actividades, incluidas el trading, las ofertas iniciales de monedas y la minería. El anuncio llegó mientras Bitcoin intentaba recuperarse de la corrección de mitad de año, y provocó una nueva venta masiva. Aunque a largo plazo esto benefició la descentralización de Bitcoin, la reacción inicial fue negativa y reforzó la mala fama de septiembre.
2022: Endurecimiento de la Reserva Federal: La caída de septiembre de 2022 se produjo en un contexto de política monetaria muy restrictiva, con la Fed elevando tipos de interés en 75 puntos básicos, la quinta subida del año. Esto incrementó la aversión al riesgo y afectó especialmente a las criptomonedas, consideradas activos especulativos. Bitcoin reflejó la debilidad de los mercados bursátiles, encadenando su sexto septiembre negativo consecutivo y fortaleciendo la "maldición" en la memoria reciente.
Pese a la dificultad histórica de septiembre, los últimos años han demostrado que Bitcoin puede superar esta debilidad estacional si las condiciones son favorables. Las experiencias de 2023 y 2024 son especialmente ilustrativas.
2023: Victoria legal y optimismo sobre los ETF: En septiembre de 2023, Bitcoin logró una ganancia modesta de alrededor del 4 %, rompiendo una racha de seis años de pérdidas en septiembre. El catalizador principal fue una sentencia judicial favorable contra la SEC, que revivió el optimismo sobre la aprobación de un ETF spot de Bitcoin en EE. UU. Esta victoria mejoró el sentimiento de mercado lo suficiente como para sostener el impulso positivo en septiembre, mostrando que desarrollos regulatorios favorables pueden superar la debilidad estacional si el catalizador es suficientemente fuerte.
2024: Relajación monetaria y expansión de ETF: Septiembre de 2024 fue el mejor registrado para Bitcoin, con una subida superior al 7 %. El cambio de la Reserva Federal hacia una política más expansiva, con su primer recorte de tipos desde 2020, mejoró la liquidez y apoyó la asunción de riesgo. Además, se lanzaron nuevos ETF de Bitcoin en mercados internacionales y creció la expectativa de más productos en EE. UU. La combinación de política monetaria más laxa, acceso institucional ampliado y mayor demanda transformó septiembre en una oportunidad de ganancias relevantes.
Estos dos septiembres positivos consecutivos sugieren que la maldición no es una ley inmutable, sino un patrón que puede superarse cuando las condiciones fundamentales cambian. La introducción de ETF regulados, la mayor participación institucional y la madurez del mercado han alterado las dinámicas que hacían de septiembre un mes tan complicado. Aunque esto no garantiza que septiembre no vuelva a registrar caídas, demuestra que su reputación de mes negativo empieza a quedar desfasada.
En septiembre de 2025, Bitcoin rondaba los 110 000 $, tras un retroceso en agosto que generó dudas sobre la evolución del mes. Esta situación suponía una prueba sobre la continuidad del impulso positivo de los años anteriores o la posible vuelta al patrón histórico de debilidad.
Previsiones de analistas y rangos de precios: Las previsiones oscilaban entre 108 000 $ y 125 000 $, reflejando la incertidumbre sobre cómo interactuarían los factores estacionales y fundamentales. El nivel de 100 000 $ era visto como soporte psicológico y técnico clave, cuya pérdida podría agravar la presión vendedora. A la inversa, una ruptura sostenida por encima de 115 000 $ podría indicar que el retroceso había marcado un suelo y abrir la puerta a nuevos máximos antes del cuarto trimestre.
Escenarios bajistas y niveles de soporte: El escenario negativo contemplaba la pérdida del soporte en 110 000 $, con riesgo de caídas hacia 95 000–100 000 $. Los analistas técnicos señalaban niveles de soporte en 110 000 $, 105 000 $ y 100 000 $, y un último en 95 000 $. Una caída a esos niveles no invalidaría la tendencia alcista de fondo, pero supondría una corrección relevante que podría prolongarse hasta octubre.
Potencial alcista y niveles de resistencia: En el escenario alcista, Bitcoin debía mantener el soporte por encima de 110 000 $ y superar la resistencia en 112 000–115 000 $. Superar ese rango confirmaría un suelo local y podría disparar el impulso comprador, con objetivo en 120 000 $ y potencialmente 125 000–128 000 $ al cierre del mes. Este desenlace requería condiciones favorables, como compras institucionales vía ETF, ausencia de noticias regulatorias negativas y un entorno macroeconómico de apoyo.
Indicadores técnicos y estructura de mercado: Los indicadores técnicos a comienzos de septiembre de 2025 mostraban un panorama mixto. El RSI se había enfriado respecto a los máximos de verano, sugiriendo consolidación y margen para movimientos en ambos sentidos. El MACD mostraba un impulso plano, sin dominio claro de alcistas o bajistas. El próximo movimiento relevante dependía de factores externos como datos macroeconómicos, noticias regulatorias o flujos institucionales.
Factores fundamentales y fortaleza de la red: Los datos fundamentales transmitían confianza de fondo. El hash rate de la red alcanzó máximos históricos, mostrando que los mineros seguían invirtiendo en infraestructura y que la seguridad de la red era sólida. Los flujos institucionales a través de ETF spot seguían estables, acumulando miles de millones de dólares y atrayendo entradas tanto minoristas como institucionales. Esta demanda regulada aportaba un apoyo que no existía en septiembres anteriores más volátiles.
Contexto macroeconómico: El entorno macroeconómico era más equilibrado que en años previos. La Reserva Federal había adoptado una postura más flexible, alejándose del endurecimiento agresivo de 2022 y 2023. Aunque todavía no había un ciclo de relajación pleno, este enfoque reducía una de las fuentes tradicionales de presión de septiembre sobre los activos de riesgo. La inflación se había moderado, aunque seguía por encima del objetivo de la Fed, dejando margen para ajustes de la política monetaria según los datos económicos. Este entorno era menos hostil para las criptomonedas, pero requería vigilancia continua ante posibles cambios inesperados de la Fed.
El historial de septiembre como el mes más desafiante para Bitcoin refleja la combinación de patrones estacionales, ventanas regulatorias, factores macroeconómicos y dinámicas psicológicas que han generado obstáculos recurrentes para los precios de las criptomonedas. Entre 2014 y 2022, las caídas de 2014, 2017, 2019, 2021 y 2022 consolidaron la noción de "maldición de septiembre" entre los participantes del mercado. Estos años evidenciaron cómo los shocks regulatorios, la decepcionante adopción institucional, el endurecimiento monetario y las posturas defensivas preventivas pueden combinarse para crear una presión vendedora sostenida en septiembre.
No obstante, las experiencias de 2023 y 2024 demostraron que este patrón no es inmutable. La victoria judicial sobre el ETF de Grayscale en 2023 y la combinación de relajación monetaria y expansión de ETF en 2024 permitieron a Bitcoin registrar rentabilidades positivas en septiembre dos años seguidos, rompiendo la racha negativa de seis años. Estos cambios estructurales —mayor participación institucional a través de productos regulados, madurez del mercado y mejor liquidez— están modificando las dinámicas que hacían de septiembre un mes difícil.
Con la llegada de septiembre de 2025 y Bitcoin cerca de los 110 000 $, el mercado afrontaba una prueba clave para saber si esta resiliencia podía sostenerse. Las previsiones entre 108 000 $ y 125 000 $ mostraban la incertidumbre sobre el desenlace, reconociendo tanto el precedente histórico de debilidad como los signos recientes de fortaleza. Los niveles técnicos clave en 100 000 $ a la baja y 112 000–115 000 $ al alza probablemente marcarían si septiembre de 2025 seguía la tendencia positiva o volvía al patrón histórico.
La lección para los inversores es que, aunque la mala fama de septiembre se basa en datos reales, no garantiza resultados futuros. La evolución del mercado —ETF spot, mayor presencia institucional, cambios macroeconómicos— permite que septiembre sea neutro o incluso positivo. Sin embargo, la experiencia histórica aconseja cautela, ya que los factores que han generado debilidad en septiembre, como la ventana regulatoria y el comportamiento institucional, siguen vigentes. Si la maldición de septiembre se ha roto o solo está en pausa será más evidente a medida que el mes avance y la acción del precio de Bitcoin confirme si los soportes aguantan o ceden.
Históricamente, Bitcoin ha mostrado descensos en septiembre debido a fluctuaciones del volumen de trading, toma de beneficios y ciclos de sentimiento de mercado. Sin embargo, esta tendencia no es absoluta: 2023 y 2024 rompieron el patrón, demostrando que las tendencias estacionales son referencias, no garantías.
Bitcoin se situó aproximadamente entre 95 000 $ y 98 000 $ en septiembre de 2025, con una volatilidad moderada en ese periodo. El precio estuvo influido por factores macroeconómicos y el sentimiento de mercado.
El precio de Bitcoin depende sobre todo de la oferta y demanda, el sentimiento de mercado, las políticas regulatorias, las condiciones macroeconómicas, el volumen de transacciones, la cobertura mediática y la competencia de otras criptomonedas. Todos estos factores determinan los movimientos del precio.
Mantén una postura cauta antes de septiembre, monitoriza las tendencias, diversifica entradas en varios puntos y evita posiciones demasiado concentradas. Considera el promedio de coste en dólares para suavizar la volatilidad y construir exposición estratégica.
Bitcoin en 2025 sufrió caídas importantes y no logró superar sus máximos históricos. Las ganancias anuales se esfumaron a medida que la liquidez macroeconómica se debilitó. A comienzos de 2026, Bitcoin seguía por debajo de los máximos de 2024, dando fin a la tendencia alcista.
Diversifica tu cartera entre varios activos y utiliza el promedio de coste en dólares para reducir el riesgo de temporización. Vigila indicadores macroeconómicos como la evolución del USD y la política de tipos de interés. Considera coberturas como opciones o posiciones inversas para proteger las ganancias en periodos de caídas.











