


Desde su lanzamiento en 2015, Ethereum (ETH) se ha posicionado como una de las plataformas más influyentes en el ecosistema de las criptomonedas. La red ha sido pionera en innovaciones como las finanzas descentralizadas (DeFi), los tokens no fungibles (NFT), GameFi y las ofertas iniciales de tokens (ICO). Sin embargo, la blockchain de Ethereum vivió un momento crucial que provocó una escisión importante, dando lugar a dos redes independientes: Ethereum y Ethereum Classic (ETC). Este artículo analiza el contexto histórico, las diferencias técnicas y las repercusiones de esta división en el mundo de las criptomonedas, con especial atención a Ethereum Classic (ETC) y su papel en el mercado global de activos digitales.
La separación entre Ethereum y Ethereum Classic surgió a raíz de un incidente crítico en 2016 conocido como el hackeo de la DAO. DAO (organización autónoma descentralizada) es un sistema de gobernanza en blockchain que utiliza contratos inteligentes (smart contracts)—programas autoejecutables—para facilitar procesos de decisión comunitarios sin intermediarios. En 2016, la DAO funcionaba como un fondo gestionado por la comunidad en Ethereum y había acumulado una cantidad significativa de fondos depositados.
Poco después de su lanzamiento, actores maliciosos encontraron una vulnerabilidad en el código del smart contract y la explotaron para sustraer una gran cantidad de ETH a los usuarios. Esta brecha de seguridad desencadenó un intenso debate en la comunidad de desarrolladores de Ethereum sobre la respuesta adecuada. Un grupo defendía la creación de un hard fork (nueva blockchain) para reescribir las transacciones y devolver los fondos a los afectados. Otro grupo consideraba que esta intervención contradecía los principios de descentralización, al introducir control externo en una tecnología que debía ser peer-to-peer y sin intermediarios.
La decisión final se produjo en julio de 2016, cuando los desarrolladores de Ethereum implementaron una actualización mediante hard fork, creando dos blockchains incompatibles con estándares y libros de pagos diferentes. La cadena original, que conservó los datos del hackeo en su historial, pasó a llamarse Ethereum Classic (ETC). Por su parte, la nueva cadena, que restauró los fondos y aplicó medidas correctivas, siguió como Ethereum. Esta escisión reflejó una división filosófica fundamental entre la inmutabilidad y la intervención pragmática en la comunidad cripto.
El hackeo de la DAO fue el detonante de la separación entre Ethereum y Ethereum Classic, pero ambas blockchains han evolucionado y presentan diferencias más allá de sus historiales de transacciones. Al desarrollarse de forma independiente, han adoptado enfoques distintos en seguridad, escalabilidad y desarrollo de infraestructura.
Algoritmos de consenso: Inicialmente, Ethereum y Ethereum Classic (ETC) empleaban el mecanismo proof-of-work (PoW) de Bitcoin. Bajo este sistema, los nodos compiten resolviendo complejas ecuaciones para añadir nuevos bloques al libro mayor, en el proceso conocido como minería. Sin embargo, Ethereum se alejó al implementar el mecanismo proof-of-stake (PoS) a través de la actualización The Merge. En PoS, los validadores bloquean la criptomoneda nativa para participar en la validación de transacciones y recibir recompensas. Este cambio respondió principalmente a los objetivos de escalabilidad y sostenibilidad ambiental. Por su parte, Ethereum Classic continúa utilizando el algoritmo PoW, es compatible con tarjetas GPU y mantiene una estructura de minería abierta.
Tamaño e influencia de mercado: La diferencia de presencia en el mercado es considerable. Ethereum cuenta con una capitalización muy superior a la de Ethereum Classic (ETC), lo que refleja diferencias notables en precio y adopción. Además, Ethereum lidera el sector de las finanzas descentralizadas y concentra una gran parte del valor total bloqueado (TVL) en protocolos DeFi, con importantes fondos asegurados en sus aplicaciones. En cambio, el TVL de Ethereum Classic es mucho menor, lo que evidencia el distinto grado de desarrollo y participación en sus respectivos ecosistemas.
Comunidad de desarrolladores: Ethereum disfruta de una de las comunidades de desarrolladores más numerosas y activas del sector, con amplia participación y gran cantidad de repositorios. Esta red global de colaboradores impulsa la innovación continua en la plataforma. El elevado TVL y la capitalización de Ethereum atraen a desarrolladores externos, generando un ciclo positivo que refuerza su posición en el ecosistema Web3. Por su parte, Ethereum Classic (ETC) mantiene un grupo de desarrolladores dedicados a sus principios, pero su comunidad es mucho más reducida, reflejando la diferente escala de ambos proyectos.
Tokenomics: Las criptomonedas nativas de ambas redes (ETH y ETC) cumplen funciones similares como medio de pago de comisiones (gas fees) e incentivo para operadores, pero bajo modelos económicos distintos. La diferencia clave reside en el suministro: Ethereum Classic tiene un límite máximo de emisión, mientras Ethereum mantiene un modelo de suministro infinito. Sin embargo, tras la actualización EIP-1559, Ethereum incorporó un mecanismo deflacionario que elimina (quema) parte del ETH gastado en transacciones. En ocasiones, la tasa de quema supera la emisión diaria, haciendo que ETH se comporte como activo deflacionario pese a su suministro ilimitado, lo que diferencia a ambas plataformas.
Diferencias filosóficas: La diferencia filosófica principal se resume en la postura de Ethereum Classic sobre el principio "el código es ley" (CCC). Esta filosofía sostiene que las instrucciones codificadas deben ser la máxima autoridad, con mínima intervención mediante hard forks o parches, incluso ante errores o hackeos. Este compromiso con la supremacía del código hace que Ethereum Classic (ETC) sea menos flexible en cambios y escalabilidad respecto a Ethereum, pero ofrece un estándar inalterable para el desarrollo de aplicaciones descentralizadas. Por el contrario, Ethereum prioriza la adaptabilidad y el pragmatismo, permitiendo actualizaciones e intervenciones que beneficien a la comunidad cripto, incluso si ello implica modificar el estado de la blockchain.
Pese a sus diferencias, Ethereum y Ethereum Classic (ETC) comparten una función principal: ofrecer a desarrolladores infraestructura blockchain para crear experiencias online descentralizadas. Ambas redes emplean smart contracts para ejecutar comandos sin intervención de terceros, proporcionando así un entorno sin intermediarios para diversas aplicaciones web en el ecosistema cripto.
Estas aplicaciones abarcan videojuegos play-to-earn que premian a los jugadores con criptomonedas, NFTs coleccionables como activos digitales únicos, y servicios financieros—plataformas de préstamos, créditos y trading—sin intermediarios tradicionales. Aunque Ethereum domina la mayoría de sectores Web3 por su mayor ecosistema y recursos, Ethereum Classic (ETC) representa una alternativa para desarrolladores que priorizan la inmutabilidad y el principio "el código es ley" (CCC). Esta posición atrae a proyectos que valoran la garantía de un estado inalterable en la blockchain frente a la flexibilidad y adaptación rápida de Ethereum.
Si se compara únicamente tamaño, influencia y efectos de red, Ethereum ocupa claramente la posición de liderazgo en el mercado actual. Su dominio en finanzas descentralizadas y tokens no fungibles, junto al mayor TVL y presencia de mercado, confirman su papel central en el ecosistema Web3.
Sin embargo, determinar cuál blockchain es "mejor" depende de las prioridades y valores de cada desarrollador y usuario. Ethereum Classic (ETC), pese a su menor escala y desafíos de seguridad, mantiene una base fiel de programadores que valoran la integridad y la inmutabilidad del código bajo el principio "el código es ley" (CCC). Para quienes consideran esencial un libro mayor inalterable y defienden que la blockchain nunca debe modificarse, Ethereum Classic resulta una opción atractiva.
Por el contrario, Ethereum ofrece mayor flexibilidad, mecanismos de descentralización más sólidos, mejores soluciones de escalabilidad y más recursos para desarrolladores. Su amplio ecosistema facilita la innovación, colaboración y acceso a liquidez, factores clave para el éxito de proyectos. En última instancia, la elección entre ambas plataformas representa un equilibrio entre inmutabilidad y adaptabilidad, y cada blockchain responde a filosofías distintas de desarrollo en el espacio cripto.
Para los operadores de criptomonedas, es fundamental entender que las wallets de Ethereum y Ethereum Classic (ETC) no son compatibles entre sí. Aunque comparten origen y nombres similares, sus blockchains no son interoperables. Quienes poseen ETH o ETC deben extremar la precaución al transferir fondos desde plataformas de trading a wallets personales, asegurándose de introducir correctamente la dirección de la blockchain de destino.
El hard fork que originó ambas redes generó distintos estándares de codificación y libros de pagos. Por tanto, Ethereum no reconoce el lenguaje de monedas y tokens de Ethereum Classic, y viceversa. Esto implica que quienes envían ETH por error a una dirección ETC, o ETC a una dirección ETH, perderán permanentemente el acceso a esos fondos. Las transacciones quedan registradas de forma irreversible en la blockchain equivocada, y los activos son irrecuperables. Por ello, los usuarios deben asegurarse de enviar ETH únicamente a direcciones de Ethereum y ETC solo a direcciones de Ethereum Classic para evitar pérdidas irreversibles.
La escisión entre Ethereum y Ethereum Classic (ETC) es uno de los hitos más relevantes en la historia de las criptomonedas, al poner de relieve la tensión fundamental entre inmutabilidad e intervención pragmática en la gobernanza blockchain. Aunque ambas redes nacieron del mismo código, han evolucionado como plataformas independientes que atienden a distintas perspectivas filosóficas dentro de la comunidad cripto. Ethereum es hoy la plataforma dominante, con mayor presencia de mercado, comunidad de desarrolladores y adopción, especialmente en DeFi y NFTs. Su migración a proof-of-stake y la implementación de tokenomics deflacionaria reflejan su capacidad de adaptación ante retos de escalabilidad y sostenibilidad.
Por otro lado, Ethereum Classic (ETC) sigue fiel al principio "el código es ley" (CCC), preservando el consenso proof-of-work y rechazando cualquier alteración del estado de la blockchain. Esta firme apuesta por la inmutabilidad atrae a quienes anteponen la integridad blockchain a la flexibilidad en el espacio cripto. La elección entre ambas redes responde, en última instancia, a las prioridades individuales sobre la filosofía de la descentralización: Ethereum ofrece más recursos y adaptabilidad, mientras Ethereum Classic brinda una base inalterable para quienes valoran la supremacía absoluta del código. Ambas blockchains conviven, atendiendo segmentos distintos de la comunidad y demostrando que pueden prosperar enfoques diversos de la tecnología blockchain en el entorno Web3. Tanto al evaluar pares ETC-EUR como en inversiones cripto generales, comprender estas diferencias resulta esencial para tomar decisiones informadas en el ecosistema de activos digitales.
Sí. El futuro de Ethereum Classic se apoya en su consenso proof-of-work, política monetaria fija y verdadera descentralización. A medida que avanzan la inteligencia artificial y las CBDC, ETC es una herramienta clave para proteger patrimonio y libertad frente a la tecno-tiranía.
Sí, Ethereum Classic podría alcanzar los 10 000 USD si se produce un crecimiento significativo del mercado, mayor adopción y condiciones favorables. Aunque actualmente cotiza cerca de 12,73 USD, una apreciación de este calibre requeriría avances tecnológicos sustanciales y un interés sostenido de los inversores en la red.
Sí, puedes minar Ethereum Classic utilizando máquinas ASIC, el hardware más eficiente para ETC. La minería con GPU ya no resulta práctica debido a la dificultad de red y las limitaciones del hardware.











