

Bitcoin Ordinals supone una innovación disruptiva en el universo de las criptomonedas, al hacer posible la identificación y el intercambio de satoshis individuales (SATS) con datos adicionales. Un Bitcoin contiene 100 000 000 satoshis, la fracción más pequeña de la moneda, y el protocolo Ordinals ha abierto capacidades inéditas para estas unidades base. Esta tecnología ha transformado radicalmente el potencial de Bitcoin, permitiendo la creación de NFTs basados en Bitcoin directamente en la red principal.
El proyecto Bitcoin Ordinals es de acceso público en GitHub y reúne varios componentes avanzados, entre ellos una Propuesta de Mejora de Bitcoin (BIP) que define el esquema de numeración ordinal, un sistema de indexación que rastrea la ubicación de cada SAT en un nodo Bitcoin Core y una wallet especializada para transacciones compatibles con ordinals. Además, incluye un explorador de bloques para analizar la blockchain y herramientas para inscribir SATs con tokens digitales. Esta infraestructura demuestra la solidez técnica del proyecto y su apuesta por ampliar la utilidad de Bitcoin más allá de la mera transferencia de valor.
Los NFTs (tokens no fungibles) se han convertido en una piedra angular de la tecnología blockchain, prosperando especialmente en redes como Ethereum, Cardano, Solana y otras plataformas. Estos activos han revolucionado los conceptos de propiedad, autenticidad y escasez digital en distintos ámbitos creativos y comerciales.
Pese a la proliferación de blockchains que admiten NFTs, Bitcoin ha sido tradicionalmente la excepción. La red Bitcoin mantiene un enfoque conservador hacia las modificaciones de código, sustentado en una gobernanza descentralizada donde nodos y desarrolladores anteponen la seguridad y estabilidad de la red. Este planteamiento prudente ha obstaculizado el desarrollo de funcionalidades NFT en la blockchain de Bitcoin, generando la percepción de que no era apta para estas aplicaciones.
Sin embargo, Bitcoin Ordinals desafía este paradigma al probar que la blockchain de Bitcoin puede ser una plataforma potente y adecuada para NFTs. Desde su lanzamiento, el protocolo ha facilitado la creación de millones de Inscriptions, que incluyen imágenes, texto e incluso videojuegos. Esto demuestra que Bitcoin es capaz de soportar activos digitales complejos sin perder sus principios de seguridad y descentralización.
La unidad básica de Bitcoin Ordinals es el satoshi (SAT), en honor al creador pseudónimo Satoshi Nakamoto. Cada Bitcoin se divide en 100 000 000 satoshis, por lo que cada SAT equivale a 0,00000001 BTC. Esta divisibilidad extrema es la base de la innovación de Ordinals.
Bitcoin Ordinals es un sistema de numeración avanzado que otorga un identificador único a cada satoshi, permitiendo su seguimiento y transferencia exacta en la red. El sistema numera cada SAT según el orden cronológico en que fue minado, y los transfiere de los inputs a los outputs siguiendo la metodología FIFO (first-in-first-out). El término "ordinals" alude a este esquema secuencial tanto en la numeración como en la transferencia.
El proceso de "inscription" es el aspecto diferencial de Bitcoin Ordinals. Consiste en añadir una capa adicional de datos directamente a cada SAT, permitiendo crear activos digitales únicos, incrustados de forma permanente en la blockchain de Bitcoin. A diferencia de los NFTs tradicionales, que suelen apoyarse en metadatos externos o soluciones de almacenamiento separadas, las inscriptions de Ordinals permanecen íntegramente en la cadena.
Si el concepto resulta familiar para quienes conocen los NFTs—habitualmente representados como personajes animados o primates pixelados—Bitcoin Ordinals logra las características esenciales de los NFTs (unicidad, propiedad verificable, autenticidad) mediante un enfoque técnico diferente, aprovechando la propia infraestructura de Bitcoin.
Aunque Bitcoin Ordinals y los NFTs tradicionales son activos digitales únicos, existen diferencias técnicas y arquitectónicas significativas. Los NFTs se construyen habitualmente con smart contracts en plataformas como Ethereum, Solana y Cardano, y suelen almacenar los datos del activo en sistemas externos o con referencias fuera de la cadena, lo que genera dependencias de infraestructuras off-chain.
Por el contrario, los Bitcoin Ordinals se inscriben directamente sobre satoshis individuales, que quedan permanentemente registrados en los bloques de la blockchain de Bitcoin. Así, las inscriptions de Ordinals residen completamente on-chain, sin depender de sidechains, tokens adicionales ni soluciones externas de almacenamiento. Como resultado, estas inscriptions se benefician de las propiedades propias de Bitcoin: simplicidad, inmutabilidad, seguridad y una durabilidad excepcional avalada por su poder de hash.
La identificación individual que aporta el esquema Ordinals abre la puerta a una nueva clase de activos en Bitcoin, combinando la permanencia del registro con el potencial creativo de los coleccionables digitales. Esta arquitectura redefine el concepto de propiedad digital en la blockchain más segura y reconocida del mundo.
Bitcoin Ordinals utiliza distintos sistemas de representación para responder a diferentes necesidades y perfiles de usuario, aportando flexibilidad para desarrolladores, coleccionistas y entusiastas.
Notación entera: asigna a cada número ordinal el orden secuencial en que el SAT fue minado, generando identificadores como 2099994106992659. Es un sistema cronológico y sencillo.
Notación decimal: consta de dos partes. La primera indica la altura del bloque en que el SAT fue minado y la segunda, el desplazamiento dentro del bloque. Por ejemplo, 3891094.16797 permite localizar un SAT en la historia de la blockchain.
Notación percentil: expresa la posición de un SAT en el suministro total de Bitcoin en forma de porcentaje, como 99,99971949060254 %. Así se muestra cuán temprano o tarde se ha creado ese SAT.
Representación por nombre: codifica los números ordinales usando letras minúsculas de la a a la z, generando nombres pronunciables como "satoshi" o "nakamoto". Este sistema facilita el acceso y la memorización, especialmente para coleccionistas.
Notación de grado: emplea un formato como 3°111094′214″16797‴, mostrando la posición ordinal en una estructura jerárquica que refleja de inmediato la rareza del SAT. Comunica posición y escasez de forma simultánea y elegante.
La inmutabilidad y unicidad de cada satoshi en el sistema Ordinals ha atraído el interés de coleccionistas, inversores y entusiastas. Para estandarizar el concepto de rareza, el sistema Ordinals establece rangos según la posición del SAT en la historia de la minería y el suministro total de Bitcoin.
La clasificación de rareza contempla seis niveles:
Común: cualquier SAT que no sea el primero de su bloque. Con un suministro de unos 2,1 cuatrillones, son la mayoría absoluta.
Poco común: el primer SAT de cada bloque. Al minarse un bloque cada 10 minutos, estos SAT son mucho más escasos.
Raro: el primer SAT de cada periodo de ajuste de dificultad (cada dos semanas, 2 016 bloques).
Épico: el primer SAT de cada época de halving (cada cuatro años, 210 000 bloques), son extremadamente escasos.
Legendario: el primer SAT de cada ciclo, cada seis halvings o unos 24 años, lo que los hace extraordinarios.
Mítico: reservado al primer SAT del bloque génesis, el primero minado por Satoshi Nakamoto. Sólo existe uno en todo el ecosistema.
Cada SAT en Ordinals recibe además un nombre único compuesto por letras de la A a la Z, cuya longitud es inversamente proporcional a su orden de creación. Así, el primer SAT minado se llama "nvtdijuwxlp", mientras que los siguientes tienen nombres más largos. Este sistema garantiza una identidad singular y añade valor cultural y coleccionista al ecosistema Ordinals.
La llegada de los NFTs a la red principal de Bitcoin mediante Ordinals ha generado divisiones filosóficas y prácticas en la comunidad. La controversia refleja tensiones profundas sobre el propósito, la identidad y el futuro de Bitcoin.
Para los puristas de Bitcoin—los llamados "Maxis"—la criptomoneda es mucho más que dinero digital. Es una declaración política sobre soberanía financiera, una protección contra la inflación y un medio para transferir valor sin permisos ni fronteras. Defienden el código de Bitcoin como sagrado y priorizan su función esencial como dinero sólido.
La incorporación de NFTs con Ordinals desafía esa visión, introduciendo usos que algunos consideran superfluos o innecesarios. La brecha cultural se agrava por las diferencias entre la comunidad Bitcoin (más asociada a ideologías libertarias y conservadoras) y la de NFTs (relacionada con creadores y propuestas de tendencia progresista). Aunque estas etiquetas simplifican la realidad, reflejan las tensiones identitarias que Ordinals ha puesto de manifiesto.
En términos prácticos, preocupa la congestión de la red y el aumento de comisiones. Los SAT inscritos ocupan espacio en bloque igual que las transacciones normales, y el auge de Ordinals ha elevado las tarifas, lo que frustra a quienes buscan transferencias convencionales. Los críticos sostienen que esto perjudica la utilidad de Bitcoin como medio de pago.
Sin embargo, los defensores de Ordinals sostienen que el aumento de comisiones fortalece el modelo de seguridad de Bitcoin a largo plazo. A medida que las recompensas por bloque disminuyen tras los halvings, las comisiones serán el principal incentivo para los mineros. Desde esta perspectiva, Ordinals ofrece un camino sostenible para la seguridad de Bitcoin más allá de la era de las recompensas.
El debate sobre Ordinals refleja preguntas fundamentales: ¿Es Bitcoin sólo oro digital para almacenar valor? ¿Una red de pagos global? ¿O puede ser una plataforma versátil para múltiples usos? La comunidad sigue dividida, pero la polémica evidencia la vigencia y capacidad de innovación de Bitcoin.
Bitcoin Ordinals marca una evolución relevante en el ecosistema, demostrando que la primera blockchain puede adaptarse y ampliar sus capacidades manteniendo la seguridad. A pesar de las diferencias filosóficas, Ordinals prueba que Bitcoin puede soportar activos digitales complejos, almacenamiento permanente y creatividad sin cambios estructurales ni pérdida de descentralización.
La adopción creciente del protocolo subraya el potencial de Bitcoin para superar su función original y explorar ámbitos como el arte digital, los coleccionables y los objetos culturales. A medida que los SAT inscritos adquieren protagonismo y nuevos creadores experimentan con NFTs en Bitcoin, la tecnología evoluciona y aporta valor al ecosistema Web3.
Ya sea como una expansión innovadora o una desviación polémica, Ordinals ha generado debates clave sobre la utilidad de la blockchain, la propiedad digital y el futuro de las redes descentralizadas. La infraestructura técnica—esquema ordinal, proceso de inscripción y clasificación de rareza—ofrece una base robusta para esta nueva clase de activos. Mientras la red evoluciona, el caso Ordinals será referencia sobre cómo las blockchains consolidadas pueden acoger nuevos usos sin perder sus valores y garantías de seguridad. El impacto definitivo aún no se conoce, pero su papel en la innovación y el debate de las criptomonedas es incuestionable.
Bitcoin Ordinals son activos digitales únicos inscritos directamente en la blockchain de Bitcoin, lo que los hace inmutables y diferentes de los NFTs tradicionales. Almacenan los datos en la cadena y requieren un proceso técnico más complejo.
Al 2 de diciembre de 2025, los Bitcoin Ordinals tienen un valor de 0,904213 USD cada uno, con un aumento del 54,05 % en las últimas 24 horas.
0,00000001 BTC se denomina Satoshi. Es la unidad más pequeña de Bitcoin y lleva el nombre de su creador Satoshi Nakamoto.
Ordinals permiten crear NFTs en Bitcoin incrustando datos en satoshis individuales, gracias a las actualizaciones SegWit y Taproot. Vinculan activos digitales a unidades específicas de Bitcoin y amplían la funcionalidad de la blockchain.








