


El desarrollo de la realidad aumentada (AR) y la realidad virtual (VR) ha revolucionado la relación de las personas con los entornos digitales. Estas tecnologías han dado lugar a experiencias tridimensionales inmersivas, posicionando los bienes raíces virtuales en el metaverso como una oportunidad de inversión relevante. El metaverso, término acuñado en 1992, alcanzó notoriedad tras el cambio de marca de Facebook a Meta, lo que supuso un giro estratégico hacia los mundos virtuales. La competencia por terrenos en el metaverso rivaliza con la del mercado inmobiliario tradicional, con inversores que han gastado miles de millones en cripto tokens que representan parcelas digitales. Grandes empresas como Nike, McDonald's y J.P. Morgan han realizado inversiones destacadas en propiedades del metaverso, consolidando la legitimidad de esta nueva frontera digital.
El metaverso surge de la fusión de "meta" y "universo", y representa la integración entre la realidad física y la digital a través de tecnologías avanzadas y plataformas online. Este ecosistema utiliza principalmente realidad virtual (VR) y realidad aumentada (AR) para ofrecer experiencias online inmersivas que superan las interacciones convencionales de Internet.
En su esencia, el metaverso es una red de mundos y juegos virtuales donde los usuarios pueden conectar, socializar y participar en múltiples actividades, similar a las redes sociales y los juegos multijugador online. Los usuarios crean avatares—personajes digitales que representan su identidad virtual—para moverse en estos espacios. Lo que diferencia a las plataformas actuales es su integración con la tecnología blockchain, las mismas redes descentralizadas que sustentan criptomonedas como Ethereum (ETH). Por ejemplo, The Sandbox y Decentraland funcionan sobre la blockchain de Ethereum, ofreciendo a los usuarios experiencias sin censura, donde pueden expresar sus opiniones libremente sin restricciones regulatorias.
Los bienes raíces digitales incluyen cualquier terreno o propiedad virtual dentro de un entorno de metaverso. En el ámbito cripto, estas parcelas suelen comercializarse como tokens no fungibles (NFTs) en blockchains como Ethereum o Solana (SOL). A diferencia de las criptomonedas fungibles como Bitcoin (BTC) y Ethereum, cada NFT tiene una dirección única en su red, lo que lo hace exclusivo y no intercambiable.
Los NFTs se distinguen por su historial de transacciones transparente y no replicable, que actúa como prueba verificable de propiedad sobre activos digitales, incluidos los terrenos virtuales. Al adquirir un NFT de terreno, el propietario obtiene control total sobre su parcela, similar a la tenencia de bienes inmobiliarios físicos. Los propietarios pueden construir viviendas o negocios, mantener los tokens como inversión a largo plazo, o comerciarlos en marketplaces de NFTs, según las posibilidades del juego. Esta versatilidad ha convertido los bienes raíces digitales en una opción atractiva para inversores, gamers y empresas.
Algunas personas adquieren propiedad virtual por puro entretenimiento y para interactuar en comunidad, pero traders, inversores y empresas encuentran diversas razones para participar en el mercado de terrenos del metaverso, especialmente en Decentraland y plataformas similares. Comprender estas motivaciones permite apreciar el amplio atractivo de los bienes raíces digitales.
En primer lugar, muchos inversores ven el terreno virtual como una oportunidad de inversión a largo plazo. Así como los entusiastas de las criptomonedas consideran que Bitcoin es el futuro del dinero, quienes invierten en terrenos del metaverso apuestan por el dominio de los mundos digitales descentralizados. Estos inversores adquieren parcelas de Decentraland como activos especulativos, esperando una apreciación relevante en el tiempo.
En segundo lugar, las plataformas de metaverso ofrecen potencial de ingresos pasivos de diferentes formas. Decentraland y The Sandbox permiten a los propietarios alquilar sus terrenos a otros jugadores y generar ingresos recurrentes. Además, algunos juegos permiten crear atracciones como parques temáticos, museos o casinos, que generan comisiones por visitantes. Esta capacidad de generar ingresos resulta especialmente atractiva para quienes buscan nuevas vías de rentabilidad en la economía digital, siendo Decentraland una de las opciones más versátiles.
En tercer lugar, grandes marcas detectan oportunidades de publicidad online en las plataformas de metaverso. Cada vez más empresas promocionan productos y servicios en espacios virtuales Web3. Chipotle, por ejemplo, realizó una campaña en la que los clientes creaban burritos virtuales y recibían burritos reales gratis. Conforme crece la adopción del metaverso, los espacios publicitarios en plataformas relevantes ganan valor, y los bienes raíces virtuales, especialmente en Decentraland, se convierten en canales de marketing atractivos.
Por último, algunos usuarios compran propiedad virtual como hobby. Estos jugadores disfrutan de las experiencias inmersivas, los retos y las relaciones sociales que brindan estas plataformas. Para ellos, adquirir terrenos virtuales mejora su identidad digital, facilita la interacción con amigos y colegas, y aporta entretenimiento más allá del aspecto financiero.
Existen numerosas plataformas de metaverso con oportunidades inmobiliarias virtuales. Aunque cada una tiene sus particularidades, el proceso de compra suele seguir pasos semejantes. Con criptomonedas en una wallet digital compatible, adquirir NFTs de terreno resulta sencillo. Esta es la guía recomendada:
El primer paso es seleccionar un metaverso con parcelas disponibles. Dada la variedad de plataformas, es esencial investigar diferentes proyectos. Sitios independientes como CoinMarketCap, CoinGecko y dAppRadar ofrecen listados de juegos y metaversos populares. Algunos proyectos también venden terrenos en marketplaces de NFTs. Investigar los objetivos, el equipo y la comunidad de cada proyecto ayuda a identificar metaversos alineados con la estrategia de inversión. Decentraland, por ejemplo, destaca como pionera en la propiedad virtual.
El siguiente paso consiste en descargar una wallet cripto compatible. Tras elegir el mundo virtual, hay que comprobar qué wallets permiten conectarse a la blockchain del metaverso. Por ejemplo, The Sandbox y Decentraland requieren una wallet compatible con Ethereum, como MetaMask. Es fundamental elegir una wallet no custodial, segura y compatible con el metaverso elegido, ya que permite gestionar criptomonedas de forma independiente y segura.
El tercer paso es comprar y transferir criptomonedas a la wallet. La mayoría de los marketplaces solo aceptan criptomonedas como forma de pago. Normalmente, se exige la moneda nativa de la blockchain del metaverso; por ejemplo, en Solana se utiliza SOL. Por tanto, hay que adquirir la criptomoneda correspondiente en una plataforma de trading y transferirla a la wallet digital.
Luego, el usuario debe conectar su wallet cripto a un marketplace de NFTs. Algunos metaversos cuentan con portales de venta propios, como Decentraland Marketplace, mientras que otros comercializan sus terrenos en mercados secundarios. Al localizar el marketplace que ofrece los NFTs deseados, el usuario conecta su wallet para realizar la compra.
El quinto paso es comprar o pujar por el terreno virtual. Hay vendedores que prefieren subastas y otros que establecen precios mínimos. Algunos marketplaces permiten hacer ofertas por debajo del precio publicado. Así, los inversores pueden adquirir terrenos virtuales en rangos de precio cómodos.
Por último, es fundamental guardar la propiedad virtual de forma segura en una wallet cripto. Tras confirmar la transacción, el NFT del terreno queda en la wallet utilizada para la compra. Si se desea transferir el NFT, se puede enviar a otra wallet compatible para custodiarlo o darle otro uso.
El coste de los terrenos en el metaverso fluctúa considerablemente por la naturaleza especulativa y emergente de este tipo de activos. Los inversores encuentran precios que oscilan entre cifras modestas y cuantías relevantes por parcela, reflejando la volatilidad y diversidad del mercado. El valor de la propiedad virtual, incluidos los bienes raíces de Decentraland, depende principalmente de la popularidad del juego, la ubicación y las características especiales de la parcela.
La ubicación en el metaverso influye de manera decisiva en el valor del terreno, igual que sucede en el mercado inmobiliario tradicional. Por ejemplo, una parcela vecina a la mansión de Snoop Dogg en The Sandbox alcanzó precios premium frente a terrenos periféricos. Asimismo, las parcelas que contienen recursos escasos o tienen mayor rareza se venden a precios superiores, incrementando su atractivo y utilidad. En Decentraland, la proximidad a zonas populares y áreas con gran tráfico también eleva los valores.
Para estimar el precio medio de los terrenos virtuales, los inversores suelen consultar el "floor price", es decir, el precio mínimo aceptado actualmente. Este indicador sirve de referencia para valorar el mercado y ayuda a los compradores a analizar tendencias y comparar precios entre plataformas. Seguir la evolución del floor price facilita decisiones más informadas sobre inversiones inmobiliarias virtuales, tanto en Decentraland como en otros metaversos.
Los terrenos en el metaverso están entre los activos más especulativos del sector cripto y comportan riesgos significativos que los inversores deben analizar con detalle. Aunque los juegos de metaverso mantienen su popularidad, persiste la incertidumbre sobre la adopción masiva de esta vía de inversión volátil y sobre qué plataformas lograrán consolidarse.
Entre los riesgos principales de invertir en terrenos del metaverso, incluidos los de Decentraland, destaca la sostenibilidad de la plataforma: si un metaverso cesa su actividad, los NFTs de terrenos pueden perder su valor de forma inmediata. Por eso, es esencial investigar el proyecto, el equipo y el respaldo financiero antes de invertir.
Las dificultades de valoración son otro riesgo relevante. Los NFTs de terreno se negocian mayormente por expectativas y especulación, no por métricas objetivas o valor intrínseco, lo que complica la evaluación de cada parcela. Esta falta de transparencia puede provocar pérdidas importantes si cambia el sentimiento del mercado o si se paga en exceso por terrenos sin valor sostenible.
Además, la tecnología del metaverso evoluciona rápidamente, lo que implica ausencia de marcos regulatorios, liquidez limitada y riesgo de manipulación de mercado. La volatilidad típica de las criptomonedas también afecta a los activos virtuales, generando fluctuaciones de precio que pueden tener fuerte impacto en las carteras de inversión.
Invertir en terrenos del metaverso representa una oportunidad en la frontera entre blockchain, realidad virtual y propiedad digital. Aunque empresas y particulares han destinado grandes recursos a los bienes raíces virtuales, como los de Decentraland y otras plataformas, los compradores deben abordar este mercado con rigor y análisis de riesgos. El proceso de adquisición—desde la elección de plataformas y wallets hasta la compra en marketplaces de NFTs—es cada vez más accesible, pero la naturaleza especulativa del activo exige cautela.
El futuro del metaverso evoluciona constantemente y dependerá de la adopción global, la innovación tecnológica y la participación activa de los usuarios. Los terrenos virtuales, en especial los de Decentraland, ofrecen opciones variadas: inversión a largo plazo, generación de ingresos pasivos, canales de marketing y entretenimiento. No obstante, conllevan riesgos como la sostenibilidad de la plataforma, la dificultad de valoración y la volatilidad del mercado. Es fundamental que los inversores combinen entusiasmo con prudencia, realicen una investigación exhaustiva y solo inviertan capital que puedan asumir perder. Quien gestione con éxito estos retos digitales podrá beneficiarse de una faceta transformadora de nuestro futuro digital, siempre desde expectativas realistas ante las incertidumbres de esta clase de activos emergentes. Tanto para Decentraland como para otros metaversos, tomar decisiones informadas es clave para invertir con éxito en propiedad virtual.
Propy y ELYSIA lideran la tokenización inmobiliaria. Este proceso divide la propiedad en tokens digitales negociables en blockchain, facilitando la inversión fraccionada y el acceso al mercado.
Decentraland vivió una fase inicial de entusiasmo y auge especulativo de terrenos, seguida de una caída en usuarios y valor de mercado. La plataforma ha tenido dificultades para mantener el impulso ante los cambios del mercado. En 2025, sigue activa como proyecto de metaverso.
Sí, es posible adquirir terrenos virtuales en el metaverso empleando criptomonedas. Decentraland ofrece parcelas digitales que pueden comprarse, venderse y desarrollarse. Los precios dependen de la ubicación y la demanda dentro del entorno virtual.
Decentraland ofrece un alto potencial para inversores que apuestan por el metaverso. Con una plataforma operativa, comunidad activa y demanda creciente de terrenos virtuales, el token MANA presenta oportunidades de crecimiento a largo plazo en la economía digital.











