
Cuando el interés abierto en futuros disminuye al mismo tiempo que caen los precios, aparece un fenómeno distintivo en el mercado conocido como long squeeze. Se produce cuando las posiciones largas apalancadas sufren liquidaciones forzadas, en lugar de la entrada de nuevas posiciones cortas. Esta señal técnica cobra especial relevancia si se acompaña de lecturas del RSI por debajo de 50, que reflejan cómo el impulso bajista ha superado claramente al sentimiento alcista.
En estos episodios, se mantienen tasas de financiación positivas mientras el interés abierto empeora, lo que indica que los titulares de posiciones largas cierran posiciones para evitar costes adicionales. El mercado de Velo ha mostrado recientemente este comportamiento, con ajustes en el interés abierto ligados a la presión en los precios. Cuando el RSI cae por debajo de 50, los traders perciben que el mercado pasa de estar sobrecomprado a una zona neutral o de sobreventa, reforzando la señal de giro bajista.
La combinación de descenso en el interés abierto y lecturas bajas del RSI ofrece un marco predictivo sólido. El nivel del RSI confirma que la presión vendedora tiene suficiente fuerza, mientras que la reducción del interés abierto demuestra que no es especulación mediante ventas en corto, sino liquidaciones en cascada que erosionan posiciones largas. Los traders experimentados monitorizan estos patrones en los mercados de futuros perpetuos, ya que suelen anticipar movimientos bajistas prolongados en los precios. Comprender la interacción entre estas señales de derivados —en particular la relación entre posiciones apalancadas e indicadores técnicos— permite anticipar giros bajistas antes de que se confirmen totalmente.
Cuando las tasas de financiación positivas aumentan de forma significativa, los traders largos apalancados se acumulan en futuros perpetuos, generando un entorno vulnerable para las posiciones cortas que apuestan contra la tendencia. Este contexto favorece la aparición de short squeeze que pueden anticipar con claridad los movimientos de precios. Conforme se concentran las posiciones largas y suben las tasas de financiación, los traders cortos enfrentan una presión creciente por llamadas de margen y el coste de mantener sus posiciones en un mercado desfavorable.
La dinámica emerge en las cascadas de liquidaciones, donde incluso pequeños giros en el precio provocan cierres forzosos de cortos en pérdidas. El 21 de marzo de 2025, este fenómeno se reflejó claramente con liquidaciones de futuros perpetuos por valor de 294,7 millones de dólares en 24 horas, siendo las posiciones cortas el 82 % del total liquidado. Este dato demuestra cómo las tasas de financiación son indicadores adelantados: cuando son extremas, señalan posiciones débiles que se vuelven cada vez más inestables a medida que se erosiona el colateral.
Si las liquidaciones de cortos se aceleran, las recompras forzadas para cubrir pérdidas añaden presión alcista, intensificando el squeeze y alimentando el impulso de precios. Los traders experimentados vigilan tanto los extremos en tasas de financiación como los heatmaps de liquidaciones, pues estas señales del mercado de derivados suelen anticipar movimientos bruscos en los precios. Comprender este mecanismo —en el que los cortos aglomerados sufren erosión de margen— ofrece una visión predictiva clave para distinguir si los rallies responden a demanda real o a posiciones apalancadas insostenibles expuestas a giros de tendencia.
Cuando la ratio long-short muestra una clara prevalencia de vendedores en el mercado de derivados, se detecta un cambio fundamental en el posicionamiento de los traders que suele anticipar descensos pronunciados en los precios. Estos desequilibrios suponen una ruptura clave del equilibrio de mercado, donde los traders en posiciones cortas superan ampliamente a los que mantienen posiciones largas. El valor predictivo de esta métrica reside en cómo recoge el sentimiento colectivo antes de que se produzcan grandes correcciones de precios.
El dominio vendedor influye en la microestructura del mercado, reduciendo la liquidez disponible y aumentando la volatilidad. A medida que crece el interés corto, el libro de órdenes se vuelve más asimétrico, dificultando que los compradores absorban la presión vendedora sin provocar caídas relevantes en los precios. Este efecto de squeeze de liquidez implica que incluso ventas moderadas pueden desencadenar movimientos mayores, como se observa en la relación entre concentración de posiciones y acción de precios posterior en los principales exchanges de criptomonedas.
El análisis histórico de ciclos de ratio long-short respalda este patrón. Los periodos de dominio sostenido de posiciones cortas suelen anticipar caídas en los precios en semanas o meses, con la magnitud del desequilibrio correlacionada con la severidad de la corrección posterior. Los traders que monitorizan estas señales de derivados en diferentes plataformas distinguen entre cambios locales de sentimiento y giros de mercado más amplios, lo que les permite anticipar movimientos antes de que se reflejen en los mercados spot. Esta visión prospectiva convierte las ratios long-short dominadas por vendedores en herramientas valiosas para el posicionamiento de carteras y la gestión de riesgos.
El interés abierto es el total de contratos de futuros pendientes de liquidar y refleja la actividad y el nivel de especulación en el mercado. Si el OI aumenta y suben los precios, se interpreta como presión alcista; si el OI cae junto con los precios, indica presión bajista, ayudando a anticipar tendencias.
La tasa de financiación se calcula en función de la diferencia entre el precio de los contratos perpetuos y el precio spot. Una tasa elevada indica fuerte sentimiento alcista y que los largos pagan a los cortos. Cuando estas tasas son excesivamente altas, reflejan una situación de sobrecompra que suele desencadenar liquidaciones y giros bajistas.
Las liquidaciones a gran escala suelen anticipar giros en el mercado. La volatilidad de precios se incrementa antes y después de estos eventos, reflejando cambios abruptos en el sentimiento. Las cascadas de liquidaciones suelen preceder los cambios de tendencia y son indicadores clave para identificar puntos de giro y variaciones bruscas en los precios.
Hay que combinar tres indicadores: seguir la evolución del interés abierto para detectar cambios de impulso, monitorizar las tasas de financiación para identificar situaciones de sobrecompra o sobreventa y analizar las cascadas de liquidaciones para localizar puntos de inflexión en los precios. Integrando estas señales con puntuaciones ponderadas es posible identificar oportunidades de trading de alta convicción y anticipar movimientos direccionales.
La precisión de estas señales suele situarse entre el 60 % y el 70 %, aunque depende de las condiciones de mercado y del modelo utilizado. Las principales limitaciones son: la volatilidad puede invalidar supuestos, el apalancamiento amplifica la imprevisibilidad, la complejidad del mercado dificulta la previsión y los datos históricos pueden no anticipar el comportamiento futuro. Estas señales son más efectivas como herramientas de análisis complementario que como predictores únicos.
Los inversores minoristas deben vigilar las tasas de financiación para detectar extremos de mercado, seguir las cascadas de liquidaciones para anticipar giros de tendencia y analizar el interés abierto en futuros para evaluar el posicionamiento institucional. Combinar estas señales con niveles de soporte y resistencia permite optimizar las entradas y establecer stop-losses adecuados.











