
Internet ha pasado por distintas fases, y cada una ha aportado nuevas capacidades y marcos tecnológicos. Entender estas etapas resulta esencial para interpretar las tendencias actuales y futuras en el ámbito web.
La historia de la web se divide en tres grandes etapas:
Web1 (1989–principios de los 2000): Denominada web estática o "solo lectura", esta fase consistía en páginas web principalmente estáticas que ofrecían acceso a la información sin interacción por parte del usuario.
Web2 (mediados de los 2000 hasta la actualidad): La web interactiva o "lectura y escritura". En esta etapa surgieron las redes sociales, los blogs y las plataformas de contenido, que permitieron a los usuarios crear y distribuir información con facilidad.
Web3 (en evolución actualmente): La web descentralizada o "lectura, escritura y propiedad". Web3 busca dar a los usuarios control sobre sus datos e identidad digital mediante la tecnología blockchain y la descentralización.
La diferencia principal se encuentra en la arquitectura y los mecanismos de control:
Web2:
Web3:
Para empezar en Web3:
La transición de Web2 a Web3 supone un cambio de paradigma relevante para el desarrollo de Internet. Web3 brinda a los usuarios mayor control y propiedad, aunque persisten retos en adopción y usabilidad. El futuro de la web dependerá del avance de estas tecnologías y de su integración en el uso diario. En 2025, la adopción de Web3 sigue aumentando de forma constante, mientras que Web2 continúa siendo mayoritario en muchos sectores.
Web2 está centralizada y gestionada por grandes corporaciones. Web3 es descentralizada, basada en blockchain, y otorga a los usuarios control sobre sus datos y activos digitales.
Web1: Solo lectura. Web2: Lectura y escritura, interactiva. Web3: Descentralizada, basada en blockchain, control por parte del usuario.
Web 3.0 es una Internet descentralizada basada en blockchain. Ejemplos: DApps, NFTs, DeFi, DAOs y el metaverso.
La IA está presente en ambas. Tiene una amplia adopción en Web2, pero su integración con Web3 avanza rápidamente y abre nuevas posibilidades de descentralización y automatización.











