

La fungibilidad describe aquellas clases de activos que pueden intercambiarse de forma directa y equitativa (1:1). Por ejemplo, un billete de un dólar siempre conservará el mismo valor, sin importar su estado físico (nuevo o arrugado), y puede cambiarse por cualquier otro billete de la misma denominación. Tanto las criptomonedas como las monedas fiduciarias se consideran activos fungibles.
Por el contrario, la no fungibilidad hace referencia al carácter único de cada activo digital. Los tokens no fungibles funcionan como certificados digitales exclusivos que acreditan la propiedad sobre un activo específico. Dos NFT no pueden intercambiarse entre sí, ya que presentan distintos grados de rareza, características, valor y popularidad. Distinguir entre tokens fungibles y no fungibles es esencial para comprender los ecosistemas digitales modernos. Esta diferenciación es la base para entender el conjunto del ecosistema de activos digitales y los distintos estándares token que existen.
En resumen: los activos fungibles son totalmente intercambiables; los no fungibles, en cambio, no lo son. Esta diferencia fundamental entre tokens fungibles y no fungibles habilita aplicaciones muy variadas en el ámbito blockchain y abre la puerta a nuevas formas de representar y estructurar la propiedad de activos.
Los tokens no fungibles son activos registrados en blockchain que cuentan con identificadores digitales únicos o firmas criptográficas, certificando tanto la originalidad como la propiedad sobre un activo digital concreto. Entre los activos representados como NFT se incluyen obras de arte, música, imágenes, vídeos, terrenos virtuales y objetos de juegos desarrollados sobre blockchain.
Los NFT no pueden intercambiarse entre sí, ni siquiera cuando comparten características o proceden del mismo creador o desarrollador. Esta no intercambiabilidad es intencionada y constituye la esencia del diseño de los NFT. Su creación responde a la necesidad de proteger la propiedad intelectual del creador digital, permitiéndole beneficiarse económicamente de su obra y conservar el control creativo. Gracias a la verificación de la propiedad en blockchain, los NFT ofrecen a los creadores oportunidades inéditas para monetizar y proteger sus contenidos.
La evolución de los NFT parte de la teoría y alcanza la adopción masiva de forma progresiva:
Este recorrido muestra cómo los NFT han pasado de ser una idea teórica a convertirse en activos digitales que transforman industrias enteras.
La adopción de los NFT ha sido especialmente significativa en videojuegos, arte y música. La tecnología hace posible tokenizar prácticamente cualquier activo físico en coleccionables digitales, generando nuevos modelos económicos y estructuras de propiedad. Los artistas utilizan NFT para conservar derechos de autor y vender directamente a coleccionistas; los músicos lanzan ediciones limitadas de álbumes o merchandising a través de NFT; los desarrolladores de videojuegos crean objetos negociables con valor real dentro del juego. La flexibilidad de esta tecnología permite aplicaciones disruptivas en economías digitales emergentes, evidenciando la ventaja de los NFT frente a alternativas fungibles tradicionales.
Los tokens semi-fungibles constituyen una categoría novedosa de activos, capaces de alternar entre propiedades fungibles y no fungibles según condiciones determinadas. Actúan como puente entre los dos tipos tradicionales de tokens, aunando características de ambos y aportando gran flexibilidad y funcionalidad para diferentes aplicaciones.
Un ejemplo claro: las entradas de conciertos son fungibles en la fase de venta (todas las entradas de la misma zona y precio son intercambiables), pero tras el evento pasan a ser no fungibles—se convierten en recuerdos únicos, no intercambiables. Esta dinámica hace que los SFT resulten idóneos para activos cuyo estado cambia durante su ciclo de vida, evidenciando cómo las propiedades de tokens fungibles y no fungibles pueden coexistir en un mismo activo.
Los tokens semi-fungibles se basan en el estándar ERC-1155 de Ethereum, que proporciona el marco para su creación y gestión.
Los SFT solo pueden acuñarse en Ethereum bajo el estándar ERC-1155, que fusiona de forma eficiente las capacidades de ERC-20 y ERC-721. Este estándar combina la eficiencia de transferencias por lotes de los tokens fungibles con la identificación única de los no fungibles, permitiendo gestionar activos complejos en un solo smart contract. Esta solución reduce la complejidad y mejora la operativa respecto a la gestión de contratos separados para activos fungibles y no fungibles.
Enjin y Horizon Games lideraron el desarrollo del estándar ERC-1155 y crearon The Sandbox, una plataforma que utiliza contratos inteligentes únicos para gestionar tokens semi-fungibles en entornos de juego. Esta innovación resolvió limitaciones previas y demostró el potencial de los SFT en ecosistemas complejos de gaming.
Actualmente, los SFT se utilizan sobre todo en gaming blockchain, donde su flexibilidad encaja con la economía de los objetos virtuales. No obstante, a medida que se comprende mejor su funcionamiento, surgen aplicaciones en otros sectores: gestión de eventos, programas de fidelización, verificación en cadena de suministro o gestión de derechos digitales, donde la posibilidad de alternar entre estados fungibles y no fungibles supone una ventaja clara respecto a los estándares clásicos.
ERC-404 presenta una propuesta innovadora en Ethereum, diseñada para fusionar las propiedades de los tokens fungibles (ERC-20) y los no fungibles (ERC-721). Este estándar emergente permite que un token funcione como unidad intercambiable en determinados supuestos y como activo único en otros. Al aportar esa flexibilidad condicional, ERC-404 abre posibilidades para modelos híbridos de activos con comportamiento dinámico, impulsando la integración entre tokens fungibles y no fungibles.
Pese a su potencial, ERC-404 aún no ha pasado por el proceso formal de Ethereum Improvement Proposal (EIP), lo que genera dudas razonables en torno a la seguridad, estandarización y viabilidad a largo plazo. Hasta que no se alcance consenso en la comunidad y existan auditorías de seguridad, los desarrolladores deben implementar ERC-404 con cautela.
ERC-721 es el estándar dominante para NFT en los ecosistemas blockchain actuales. Su principal fortaleza es la flexibilidad para que los desarrolladores añadan funciones personalizadas. Sin embargo, las operaciones múltiples resultan lentas y costosas en comisiones de red, lo que limita la escalabilidad y la adopción en aplicaciones de alto volumen. Esta característica refleja los retos propios del diseño de tokens no fungibles.
ERC-1155, conocido como el estándar multitoken, integra las funciones de ERC-721 y ERC-20 en una sola estructura. Resuelve así la necesidad de mantener dos tipos de tokens independientes. ERC-1155 admite transacciones reversibles y transferencias por lotes en una sola operación, mejorando notablemente la eficiencia y reduciendo los costes de red, gracias a la convergencia de funcionalidades fungibles y no fungibles.
ERC-404 introduce conceptos radicalmente nuevos. Permite que un token cambie de identidad en función de condiciones predefinidas, aúna la divisibilidad y flexibilidad de los tokens fungibles con la singularidad e indivisibilidad de los NFT. Supone un avance cualitativo en el diseño y aplicación de tokens, redefiniendo la relación entre tokens fungibles y no fungibles.
| Característica | NFT | SFT |
|---|---|---|
| Fungibilidad | Únicos y no intercambiables | Intercambiables solo bajo condiciones concretas |
| Casos de uso | Arte digital, coleccionables, bienes raíces virtuales | Entradas a eventos, vales, objetos de juego |
| Representación en blockchain | Cada token tiene un identificador único | Pueden alternar entre estados fungibles y no fungibles |
| Propuesta de valor | Propiedad de activos digitales únicos | Aplicaciones flexibles que combinan fungibilidad y singularidad |
| Dinámica de mercado | Basada en escasez y singularidad | Dinámica, negociables como tokens fungibles |
| Aplicaciones típicas | Arte digital, gaming, bienes virtuales | Entradas, gaming, programas de fidelización |
Los SFT ofrecen soluciones avanzadas para la tokenización de activos del mundo real (RWA), representando inicialmente componentes fungibles y convirtiéndolos en no fungibles bajo condiciones específicas. Esta metodología incrementa la liquidez y accesibilidad de activos tradicionalmente ilíquidos. Los SFT permiten la propiedad fraccionada eficiente de activos antes indivisibles, rebajando barreras de acceso para el inversor minorista y facilitando estructuras de financiación sofisticadas. Así, los estándares modernos de tokens conectan las propiedades fungibles y no fungibles para resolver retos financieros concretos.
El uso de SFT para la tokenización de RWA es especialmente prometedor en los mercados inmobiliarios, la negociación de materias primas y los instrumentos de deuda, donde alternar entre negociación fungible y tenencia no fungible genera eficiencias inéditas para la industria financiera tradicional.
La tokenización de activos es ya una tendencia clave en la evolución de las finanzas digitales y los nuevos modelos de propiedad. El ecosistema NFT transforma industrias a gran velocidad, permitiendo establecer y verificar la propiedad de activos de formas inéditas gracias a la tecnología blockchain. NFT y SFT están redefiniendo los modelos de ingresos para creadores, artistas y desarrolladores, trasladando el protagonismo y el valor de los intermediarios a los propios autores.
La distinción entre tokens fungibles y no fungibles evoluciona conforme surgen nuevos estándares y tecnologías. Si bien los NFT ya han conseguido reconocimiento en arte y coleccionismo, los SFT marcan una evolución relevante en el diseño de tokens. Con la madurez tecnológica y la proliferación de casos de uso, los SFT se extenderán a sectores tan diversos como ticketing, cadena de suministro, fidelización o tokenización de activos reales. La convergencia entre estos estándares y las necesidades del mundo real anticipa un futuro en el que la diferencia entre activos digitales y físicos será cada vez más difusa, abriendo oportunidades sin precedentes para la innovación en finanzas, comercio e industrias creativas.
Los tokens fungibles son intercambiables y equivalentes, como las criptomonedas. Los tokens no fungibles (NFT) son únicos y no intercambiables; representan activos digitales individuales, como obras de arte o coleccionables, que no pueden ser sustituidos por otro igual.
Bitcoin es fungible: cada unidad es idéntica y puede intercambiarse por cualquier otra. Sin embargo, la tecnología ordinals permite asociar datos únicos a satoshis concretos, dotándolos de atributos no fungibles.
Las stablecoins ERC-20 de Ethereum son un ejemplo: estos tokens son totalmente intercambiables y cada unidad tiene el mismo valor. Se utilizan ampliamente en aplicaciones descentralizadas y ecosistemas blockchain.
Los tokens fungibles son intercambiables como el dinero, con valor y función idénticos. Los NFT son activos digitales únicos, no intercambiables, que representan la propiedad de objetos concretos. Cada NFT tiene propiedades exclusivas y no puede ser reemplazado por otro.











