

En noviembre de 2025, Cardano afrontó una grave crisis de infraestructura cuando una transacción maliciosa, diseñada de forma intencionada, puso al descubierto fallos críticos de deserialización en la biblioteca de software subyacente de la blockchain. Este suceso evidenció vulnerabilidades sistémicas en la validación y procesamiento de transacciones, especialmente en las estructuras de datos vinculadas al staking. La transacción malformada explotó inconsistencias en los mecanismos de validación, demostrando que incluso una plataforma blockchain consolidada puede ser vulnerable si los procesos de deserialización de datos se gestionan incorrectamente.
La explotación desencadenó una bifurcación de la cadena, lo que provocó que la red Cardano se dividiera en distintas ramas, ya que los nodos procesaron de forma dispar la entrada maliciosa. No obstante, un aspecto crucial fue que el incidente se resolvió sin que los fondos de los usuarios se vieran afectados, gracias a la arquitectura en capas de la red y a los mecanismos de gobernanza. Los actores del ecosistema, coordinados por la organización de gobernanza Intersect, detectaron de inmediato que la vulnerabilidad provenía de un error en la deserialización dentro de una dependencia crítica del software.
El evento de noviembre de 2025 impulsó acciones inmediatas de remediación, implementándose una división estructurada de la cadena para abordar de forma integral las debilidades detectadas. En lugar de optar por parches de emergencia, la comunidad eligió correcciones sistemáticas que fortalecen la resiliencia de la infraestructura frente a futuros ataques basados en deserialización. Este incidente puso de relieve la necesidad de vigilancia continua sobre las vulnerabilidades de bajo nivel del software, que pueden derivar en interrupciones a escala de red. Al abordar el problema de forma transparente, Cardano evidenció la relevancia de una seguridad proactiva en la infraestructura para prevenir exploits antes de que sean descubiertos por atacantes o en momentos críticos de operación.
El ecosistema de Cardano ha afrontado retos de seguridad relevantes a través de diversos vectores de ataque. En 2025, actores no autorizados ejecutaron hackeos sofisticados que comprometieron sistemas sensibles de redes vinculadas a ADA. Uno de los casos más destacados fue el robo de 720 000 ADA, una pérdida significativa para la comunidad afectada que puso en evidencia vulnerabilidades en los sistemas de custodia.
Las brechas en exchanges se han consolidado como objetivo principal de ciberdelincuentes interesados en sustraer fondos de Cardano. Estos sucesos suelen implicar accesos no autorizados a la infraestructura del exchange, permitiendo a los atacantes sortear los protocolos de seguridad y extraer ADA directamente de los monederos de los usuarios. El alcance de estas brechas demuestra que los ataques a la red de Cardano no solo afectan al protocolo, sino que también revelan carencias de seguridad institucional.
Las filtraciones de datos en 2025 que impactaron a titulares de ADA pusieron de manifiesto carencias críticas en los sistemas de ciberseguridad del ecosistema Cardano. Los atacantes emplearon técnicas de ingeniería social, accesos no autorizados a bases de datos y explotación de integraciones de terceros para vulnerar datos personales y activos digitales. Estos ataques afectaron a miles de usuarios, exponiendo tanto fondos como información de identificación personal. La naturaleza interconectada de la infraestructura de Cardano implica que los fallos en exchanges o servicios de custodia pueden derivar en problemas de seguridad generalizados, lo que exige mejores defensas y una colaboración sectorial reforzada.
El ecosistema Cardano se enfrenta a riesgos significativos derivados de la concentración de grandes volúmenes de ADA en plataformas de custodia centralizadas. Estos puntos únicos de fallo generan vulnerabilidades sistémicas: una brecha de seguridad o un fallo operativo en el exchange puede afectar a grandes cantidades de tokens. La gestión de ADA a través de exchanges centralizados implica riesgos de custodia que trascienden la seguridad técnica, incluyendo cuestiones regulatorias, lagunas en coberturas de seguros y exposición a riesgos de contraparte.
Las inconsistencias en la validación entre cadenas agravan estos riesgos de dependencia centralizada. Cuando Cardano interactúa con otras blockchains, las diferencias de protocolo generan fricciones que dificultan la verificación uniforme de la integridad de las transacciones. Estas discrepancias hacen que los puentes de exchanges que gestionan transferencias de ADA entre redes puedan interpretar las reglas de validación de forma divergente, abriendo la puerta a transacciones no autorizadas o a disputas en la liquidación.
| Aspecto | Factor de riesgo | Impacto |
|---|---|---|
| Custodia en exchanges | Punto único de fallo | Grandes volúmenes de ADA expuestos a brechas |
| Diferencias de protocolo | Inconsistencias en la validación | Transferencias entre cadenas sin seguridad uniforme |
| Riesgo de contraparte | Intermediarios centralizados | Pérdida de tokens si el exchange falla |
La tensión entre la arquitectura descentralizada de Cardano y la dependencia práctica de la custodia centralizada en exchanges crea una vulnerabilidad sin resolver. Los usuarios que buscan liquidez en ADA deben recurrir a estos intermediarios, aunque las plataformas centralizadas contradicen los principios fundamentales de la blockchain.
En Cardano se registró una vulnerabilidad grave en contratos inteligentes en 2020 y un caso de malversación de 60 millones de ADA en 2021. Estos sucesos revelaron defectos de código, problemas de doble satisfacción y falta de transparencia en la gobernanza.
Los contratos inteligentes en Cardano presentan vulnerabilidades comunes como ataques de reentrada, desbordamiento de enteros y validación deficiente de entradas. Estas debilidades pueden derivar en transferencias no autorizadas de fondos o manipulación del estado de los contratos. Los contratos Plutus mitigan parte de estos riesgos gracias a un tipado estricto y capacidades de verificación formal superiores a otras plataformas.
Cardano ha experimentado ataques DDoS y amenazas de doble gasto. Su mecanismo de consenso Proof of Stake proporciona una protección sólida frente a ataques del 51 % en comparación con sistemas Proof of Work, lo que refuerza la resiliencia de la red frente a ataques a gran escala.
Cardano utiliza verificación formal, fuzz testing y mecanismos de consenso robustos para prevenir vulnerabilidades. La red aplica una validación rigurosa de entradas, protocolos criptográficos avanzados y auditorías de seguridad periódicas. Utiliza el consenso Ouroboros proof-of-stake y garantiza la consistencia en la validación de nodos para mantener la seguridad de la red.
Cardano adoptó el modelo PoS desde el inicio, lo que se traduce en mayor eficiencia energética y seguridad; Ethereum migró a PoS posteriormente. Cardano emplea el modelo eUTXO para evitar conflictos de transacciones, y los tokens nativos no requieren código personalizado, reduciendo así el riesgo de vulnerabilidades. El suministro de Cardano está limitado a 45 000 millones de ADA, mientras que Ethereum carece de un tope de emisión.











