
IOTA utiliza un sistema estructurado para distribuir tokens, basado en épocas, que libera 767 000 IOTA diarios para validadores y delegadores. Esta emisión constante equivale a una inflación anual aproximada del 6 %, diseñada para incentivar la participación y preservar la seguridad Delegated Proof-of-Stake. En lugar de aumentar indefinidamente el suministro, el modelo tokenómico de IOTA integra un mecanismo automático de quema de comisiones que compensa directamente la inflación generada por la emisión.
La relación entre inflación de tokens y quema de comisiones crea un equilibrio dinámico en el suministro total de IOTA. Si las comisiones por transacción superan la emisión diaria de 767 000 tokens, el suministro disminuye, convirtiendo el sistema en deflacionario durante periodos de alta actividad. Por el contrario, en fases de baja actividad, la emisión diaria aporta recompensas constantes que incentivan la validación y refuerzan la seguridad. Este ajuste bidireccional implica que IOTA no tiene un suministro máximo fijo, sino que la oferta fluctúa de forma orgánica según el uso real de la red y el volumen de transacciones.
Este marco sostenible de tokenomics cumple varios objetivos. El mecanismo de quema de comisiones garantiza que el crecimiento de la red y el aumento de transacciones fortalezcan directamente la economía del token en vez de generar inflación ilimitada. Los validadores reciben recompensas diarias de la emisión, lo que fomenta su participación continua, mientras los usuarios se benefician del potencial deflacionario vinculado a las transacciones. El resultado es un modelo equilibrado que recompensa a los operadores de la red y preserva la estabilidad de valor del token a largo plazo, gracias a la destrucción orgánica de comisiones ajustada al uso de la red.
El modelo Delegated Proof-of-Stake de IOTA distribuye aproximadamente 1,767 millones de IOTA por época entre los validadores del ecosistema. Esta recompensa inflacionaria incentiva la participación de los validadores sin que los usuarios deban pagar comisiones por transacción. El mecanismo de reparto funciona por peso de stake, por lo que los validadores con mayores stakes delegados reciben recompensas proporcionales en cada asignación.
Los validadores obtienen compensaciones por dos vías: una parte de los IOTA recién emitidos y comisiones de sus pools de staking. Por ejemplo, un validador con una comisión del 10 % retiene el 10 % de las recompensas de época generadas por su pool como stake adicional. Los delegadores reciben recompensas proporcionales al stake aportado, pero deben reclamarlas manualmente al final de cada época.
Esta arquitectura de incentivos refuerza la seguridad al alinear los intereses de los validadores con la salud de la red. Los validadores deben mantener requisitos mínimos de stake y estado activo, lo que favorece la selección de operadores fiables. La distribución por épocas garantiza incentivos predecibles y fomenta la participación constante. Al distribuir la inflación mediante staking y no por comisiones de transacción, IOTA elimina los costes para los usuarios y sigue premiando a quienes aseguran y validan la cadena. Este enfoque combina la gobernanza DPoS con una economía inflacionaria sostenible.
La estrategia de sostenibilidad de IOTA va más allá de las recompensas de staking, incorporando un modelo dinámico de comisiones que genera deflación continua de tokens en la red. Al realizar transacciones en IOTA, una parte de las comisiones se quema en vez de entregarse íntegramente a los validadores. En concreto, el 30 % de todas las comisiones se elimina permanentemente de la circulación, mientras el 70 % restante se reparte como recompensa entre validadores.
Este mecanismo de quema de comisiones funciona dinámicamente en cada transacción y establece una deflación continua que contrarresta la presión inflacionaria de las recompensas de staking (6 % anual). La plataforma emite aproximadamente 767 000 IOTA al día para incentivos de staking, pero esta inflación se compensa sistemáticamente con la quema de costes de transacción que ocurre simultáneamente en la red. A mayor actividad, más transacciones generan volumen de comisiones y se intensifica el efecto deflacionario, creando equilibrio natural.
Al combinar estos dos mecanismos, IOTA logra una estrategia equilibrada de compensación de la inflación que estabiliza la dinámica de suministro. La reducción de la oferta en circulación mediante quema contribuye a preservar el valor a largo plazo y recompensa a los participantes. Este enfoque integrado demuestra cómo la tokenomics blockchain moderna puede equilibrar incentivos y sostenibilidad, asegurando que ni la inflación excesiva ni la escasez artificial desestabilicen el ecosistema.
La inflación anual del 6 % genera en IOTA aproximadamente 767 000 nuevos tokens por época como recompensas de staking. Los titulares que hacen staking reciben estas recompensas, aumentando sus posiciones a lo largo del tiempo y apoyan la validación de la red.
Las recompensas de staking de IOTA se obtienen mediante DeFi Yield, depositando IOTA en plataformas DeFi. Los participantes prestan sus tokens en protocolos para generar retornos. La opción más sencilla es usar plataformas DeFi elegibles con servicios de staking para ingreso pasivo.
IOTA quema comisiones por transacción con su mecanismo dinámico, eliminando tokens de la circulación de forma permanente. Este modelo deflacionario reduce el suministro, favorece la estabilidad de precios y potencia la apreciación del valor a largo plazo con el aumento de la actividad de la red.
IOTA se distingue de forma fundamental: no emplea minería, no cobra comisiones por transacción, tiene una inflación anual del 6 % con recompensas de staking y mecanismos de quema de comisiones. A diferencia de Bitcoin (suministro fijo) y Ethereum (emisión variable), IOTA prioriza escalabilidad IoT y sostenibilidad gracias a su diseño tokenómico exclusivo.
La inflación anual del 6 % de IOTA puede presionar a la baja el precio del token, aunque la quema de comisiones compensa parte de ese efecto. Como IOTA no depende de la minería, la inflación tiene poco impacto en la seguridad; la principal amenaza es la integridad del sistema, no los incentivos económicos.
IOTA utiliza una estructura DAG en vez de blockchain, eliminando comisiones por transacción por medio de quema. La inflación anual del 6 % financia recompensas de staking, incentiva la seguridad de la red y mantiene una economía de tokens sostenible con potencial de crecimiento de valor a largo plazo.











