

Comprender la asignación inicial de los tokens LUNC es fundamental para analizar la economía actual del token. Al crearse la red Terra Classic, los 5,8 billones de unidades se repartieron estratégicamente entre tres grupos principales: el equipo de desarrollo recibió una parte considerable para garantizar la sostenibilidad a largo plazo y el avance técnico del proyecto; los primeros inversores obtuvieron tokens como compensación por su aportación de capital y confianza en el potencial de la plataforma; y la comunidad accedió al token a través de mecanismos como recompensas por staking y participación en el ecosistema.
No obstante, la distribución real ha cambiado de forma radical debido a una política agresiva de quema de tokens. Las principales plataformas de criptomonedas han eliminado más de 441 000 millones de tokens LUNC de la circulación, siendo un solo exchange responsable de más de la mitad de estas quemas. Este proceso continuo de quema ha supuesto un cambio estructural en la economía de LUNC, ya que el suministro efectivo se sitúa ahora muy por debajo de la asignación original de 5,8 billones. La comunidad de Terra Classic mantiene esta estrategia deflacionaria, con el objetivo de reducir la oferta hasta aproximadamente 10 000 millones de unidades. Este mecanismo de quema transforma de raíz el impacto de la distribución inicial sobre la dinámica actual del mercado, ya que el suministro circulante efectivo se aleja cada vez más del marco de asignación previsto.
La tasa de quema del 1 % es un mecanismo deflacionario estratégico que reduce de manera sistemática la oferta circulante de LUNC, apoyando directamente los objetivos de estabilización de la stablecoin USTC. Cada transacción en la red activa esta quema automática y elimina millones de tokens de la circulación de forma continua durante la actividad en la cadena. Esta reducción constante de la oferta genera una presión deflacionaria persistente, contrarrestando la inflación que históricamente afectó al ecosistema Terra.
Al disminuir el total de LUNC en circulación, el mecanismo de quema modifica la ecuación de oferta y demanda. La menor cantidad de tokens en el mercado ejerce presión alcista sobre el precio, lo que refuerza el respaldo colateral de USTC. El mecanismo deflacionario cumple así una doble función: reduce el suministro inflado de LUNC y refuerza la capacidad del ecosistema para mantener la estabilidad de la stablecoin. Conforme crece el volumen de transacciones, se acelera la quema de tokens de manera proporcional, generando un sistema adaptable que evoluciona con la actividad de la red.
Este planteamiento demuestra la influencia directa de la economía del token en la salud de la stablecoin. La comunidad de Terra ha validado la eficacia de la reducción de la oferta y se han abierto debates sobre la posibilidad de aumentar la tasa de quema para acelerar la deflación y fortalecer la posición de USTC en el mercado. Al vincular la gestión de la circulación de tokens con la resiliencia de la stablecoin, la tasa de quema de LUNC ilustra cómo los proyectos blockchain modernos alinean los incentivos para alcanzar objetivos económicos diversos de forma simultánea.
El colapso del ecosistema Terra en mayo de 2022, que eliminó unos 40 000 millones de dólares en valor, supuso una transformación profunda para LUNC. Inicialmente, el token formaba parte de un modelo de estabilidad algorítmica para mantener la paridad de UST con el dólar estadounidense, mediante un mecanismo dinámico de quema y emisión. Los usuarios podían arbitrar entre UST y LUNC, generando incentivos económicos que, teóricamente, aseguraban la estabilidad de la stablecoin.
Tras la pérdida de paridad, la cadena original de Terra fue bifurcada y pasó a llamarse Terra Classic. Esta bifurcación eliminó el mecanismo de stablecoin, convirtiendo LUNC de un token de doble función centrado en la estabilidad algorítmica en un token de gobernanza puro. Esto implicó una redefinición total del papel y la función económica del token dentro del ecosistema.
Sin embargo, este cambio trajo consigo importantes desafíos. El paso a la gobernanza supuso la ausencia de los incentivos económicos que impulsaban la participación. Tras el colapso, las recompensas por staking siguieron siendo muy bajas, lo que no incentivó la participación activa en la gobernanza ni reforzó la confianza en la recuperación. La comunidad tuvo dificultades para atraer inversión significativa y restablecer la confianza tras el fracaso del modelo algorítmico.
Esta evolución ha modificado por completo la economía de LUNC. Ahora, el valor del token depende exclusivamente de su utilidad para la gobernanza, el apoyo comunitario y las expectativas especulativas de recuperación.
Desde 2023, Terra Classic se rige por una gobernanza descentralizada, donde los poseedores de LUNC ejercen derechos de voto sobre propuestas que afectan directamente a la economía y la recuperación de la red. Este modelo participativo implica que los titulares del token toman decisiones sobre economía, mecanismos de asignación, ajustes de inflación e iniciativas estratégicas. Las últimas propuestas de gobernanza lo demuestran: iniciativas como la integración de Hyperlane y mejoras técnicas han sido definidas por consenso comunitario, lo que influye en la utilidad y la dinámica de mercado de LUNC. El sistema de votación permite aprobar iniciativas para restaurar la red, desde la recuperación de capital hasta mejoras técnicas que refuerzan la base del protocolo. Aunque la mayoría de LUNC está en billeteras gestionadas por exchanges y pools de staking, y no por inversores individuales, el modelo de gobernanza asegura una participación amplia en la evolución económica del token. Mediante el voto de validadores y delegadores la comunidad decide colectivamente los cambios de protocolo y la asignación de recursos. Este sistema convierte a los poseedores de LUNC en agentes activos de la restauración de la cadena, haciendo que sus votos sean clave para aplicar las políticas económicas y estrategias de recuperación diseñadas para el token.
La asignación inicial de LUNC fue gestionada por Terra Labs: 10 % para Terraform Labs, 20 % para empleados y colaboradores, 20 % para Terra Alliance, 20 % para reservas de estabilidad de precios, 26 % para los impulsores del proyecto y 4 % para la liquidez Genesis.
LUNC emplea un modelo deflacionario con una tasa del 1,2 % que destruye tokens anualmente, reduciendo la inflación global. Binance ha quemado más de 41 365 millones de tokens LUNC, contribuyendo a la contracción sostenible del ecosistema y a la preservación de valor a largo plazo.
LUNC utiliza un mecanismo de quema automática que elimina tokens de la circulación, reduce la oferta disponible y aumenta la escasez. Este proceso deflacionario favorece la apreciación del precio al disminuir los tokens circulantes con el paso del tiempo.
El mecanismo de quema por tasa de LUNC destruye automáticamente el 1,2 % de los tokens en cada transacción, lo que reduce la oferta total y genera un efecto deflacionario al disminuir de forma continua el LUNC en circulación.
LUNC funciona de forma independiente y no depende de stablecoins algorítmicas como UST. Luna 2.0 se reconstruyó tras el colapso con una tokenómica diferente, eliminando la dependencia de UST que provocó el fracaso del ecosistema original. LUNC apuesta por mecanismos de quema sostenibles y la gobernanza comunitaria.
LUNC tiene un límite de suministro total de 6,48 billones de tokens. El mecanismo de quema reduce la oferta y aumenta la escasez, lo que puede impulsar el precio del token a largo plazo.
El calendario de liberación de tokens LUNC no se ha publicado. Las previsiones de inflación futura son inciertas y dependen de próximos anuncios del proyecto y cambios en el protocolo. Actualmente, los datos disponibles ofrecen pocos detalles sobre la emisión.
La quema de LUNC disminuye el suministro total, genera escasez y favorece el precio. El objetivo principal es reducir el exceso de oferta y aumentar la confianza de los inversores. Sin embargo, a pesar de las quemas continuas, LUNC sigue infravalorado por la baja demanda y la utilidad real limitada en el mercado.











