
La postura estricta del gobierno chino sobre las criptomonedas repercute en los mercados globales, dada la importancia de China en la economía mundial y su antiguo liderazgo en la industria minera cripto. Es crucial que inversores y traders internacionales comprendan las consecuencias de estas políticas, ya que pueden aumentar la volatilidad del mercado e influir en la regulación global de las criptomonedas. Para los usuarios, especialmente en China, esto supone un acceso restringido al mercado cripto, con impacto directo en sus carteras de inversión y su participación en la economía digital internacional.
Desde las primeras prohibiciones iniciadas en 2017, el gobierno chino intensificó su represión, culminando en una prohibición total en los últimos años. Esto incluyó el cierre de todos los exchanges de criptomonedas locales y las ICOs (Initial Coin Offerings). Mediante estas acciones, el ecosistema nacional de monedas virtuales ha quedado prácticamente contenido, desplazando todas las actividades relacionadas al entorno clandestino o internacional.
La introducción del yuan digital como moneda digital de banco central (CBDC) ejemplifica el giro estratégico de China hacia una arquitectura financiera digital regulada. El yuan digital permite al gobierno chino supervisar la economía con mayor precisión, accediendo a datos transaccionales en tiempo real, algo imposible con criptomonedas descentralizadas como Bitcoin o Ethereum.
En el contexto global, la prohibición cripto de China ha provocado la redistribución de las actividades mineras. Países como Estados Unidos, Canadá y Kazajistán han visto crecer sus operaciones mineras por la migración de mineros tras la prohibición. Este movimiento afecta la distribución mundial de hash rates, así como la seguridad y descentralización de las redes blockchain.
Antes de la prohibición, China concentraba más del 65 % de la minería mundial de Bitcoin. Tras la prohibición, esa cifra cayó drásticamente, transformando el panorama minero global. Estados Unidos ascendió rápidamente como líder, acaparando cerca del 35 % del mercado en los años siguientes. Además, el yuan digital ha alcanzado una notable adopción en China, consolidando la transición del gobierno hacia un sistema de moneda digital estatal.
La prohibición también ha provocado una disminución notable de los casos de fraude vinculados a criptomonedas en China. El gobierno comunicó una reducción sustancial de estos incidentes, lo que evidencia la eficacia de sus políticas estrictas para combatir actividades financieras ilícitas relacionadas con criptoactivos.
La prohibición de las criptomonedas en China es una estrategia para controlar riesgos financieros, impulsar el yuan digital y regular su economía digital. Esta política ha alterado los mercados cripto y los ecosistemas mineros globales, generando nuevas dinámicas en el sector de monedas digitales. Inversores y traders deben mantenerse informados y ajustar sus estrategias ante estos cambios.
Entre los puntos clave destacan el profundo impacto de las políticas cripto de China en la dinámica de los mercados globales, el giro relevante en las actividades mineras a escala internacional y el papel decisivo de las monedas digitales nacionales en la evolución de los sistemas financieros. Conocer estos aspectos resulta fundamental para cualquier profesional del ámbito cripto y fintech.
China prohibió las criptomonedas principalmente para evitar riesgos financieros y la inestabilidad del mercado. El gobierno pretende proteger el sistema financiero frente a la alta volatilidad cripto, burbujas especulativas y flujos de capital descontrolados que comprometen la seguridad económica.
La prohibición en China redujo el hash rate global y el volumen de negociación, ya que el país era un centro clave. Sin embargo, las operaciones mineras se trasladaron a otros países, impulsando la descentralización del mercado. Este proceso generó nuevos centros de liquidez, fortaleciendo la resiliencia global y reduciendo la dependencia de una sola región.
Después de la prohibición integral en mayo de 2025, Bitcoin y Ethereum registraron caídas pronunciadas. En septiembre de 2025, Bitcoin cayó hasta 115 000 USD y Ethereum se situó en 4 523 USD, reflejando la volatilidad generada por la presión regulatoria.
China prohíbe la minería de criptomonedas mediante: cierre de operaciones mineras, bloqueo de acceso a plataformas de minería, inclusión de empresas no conformes en listas negras, restricción de suministro eléctrico a instalaciones mineras y exigencia de trasladar operaciones al extranjero. Estas medidas se aplican principalmente a grandes empresas mineras en provincias como Mongolia Interior, Xinjiang y Sichuan.
La prohibición cripto en China no obstaculiza directamente el desarrollo global de blockchain, ya que la innovación continúa en el ámbito internacional. No obstante, limita la inversión y el uso doméstico dentro de China. Cambios futuros en la política podrían modificar de forma significativa el rumbo del sector en la región.
Los traders recurren a soluciones técnicas avanzadas, acceden a plataformas internacionales mediante VPN y diversifican hacia exchanges descentralizados. Muchos trasladan sus operaciones fuera del país o participan en redes de trading peer-to-peer para seguir activos en el mercado pese a las restricciones.
En el corto plazo, es improbable que China flexibilice las regulaciones sobre criptomonedas, manteniendo el foco en la promoción del yuan digital. La prioridad gubernamental es la seguridad y estabilidad financiera, y las futuras directrices regulatorias siguen siendo inciertas.











