
Imagen: https://x.com/culperresearch/status/2029608262832906530
En marzo de 2026, el mercado cripto se agitó por un evento de gran repercusión mediática: la firma especializada en estrategias bajistas Culper Research comunicó que había iniciado una posición corta sobre ETH, junto con posiciones cortas en valores vinculados a Ethereum como la empresa de minería de criptomonedas e infraestructura blockchain BitMine (BMNR). El informe de la firma remarcaba que su visión bajista no respondía a oscilaciones de precio a corto plazo, sino a preocupaciones estructurales sobre la sostenibilidad a largo plazo de la tokenomía de Ethereum. Culper Research argumenta que, tras la actualización Fusaka en diciembre de 2025, la capacidad de Ethereum para captar valor se ha visto seriamente comprometida.
En su declaración pública, la firma sostiene que ETH está sobrevalorado actualmente y anticipa una posible caída adicional del precio.
Esto se convirtió rápidamente en tema de debate dentro de la comunidad cripto. Tradicionalmente, ETH se ha considerado un “activo blockchain orientado a la captura de valor”, con una tokenomía basada en los gas fees de la red y en los rendimientos del staking.
Para entender la lógica tras el informe bajista, es esencial comprender el contexto técnico de la actualización Fusaka. Lanzada a finales de 2025, Fusaka es una actualización relevante del protocolo de Ethereum diseñada para aumentar el rendimiento de la red y reducir los costes de transacción. La actualización amplía el blockspace, lo que permite procesar más transacciones por bloque.
Según el informe, el límite de gas de la red se incrementó hasta aproximadamente 45 millones–60 millones tras la actualización, ampliando notablemente el espacio disponible en los bloques.
Técnicamente, este ajuste tiene como metas:
Dentro de la hoja de ruta de Ethereum, estas actualizaciones reflejan una estrategia “scalability-first”, apoyando el desarrollo de Rollup y Layer2 mediante el aumento de la capacidad de datos on-chain.
Precisamente, este giro es el núcleo de las críticas de Culper Research.
El informe de Culper Research gira en torno a una conclusión: la actualización Fusaka ha debilitado la tokenomía de Ethereum. Según la firma, el incremento de blockspace tras la actualización ha creado un “exceso de oferta”, lo que ha abaratado las comisiones de transacción.
El informe indica que las comisiones de transacción en Ethereum han caído cerca de un 90 % desde la implementación de Fusaka.
Esto implica que los usuarios de la red pagan ahora mucho menos en gas fees, una fuente fundamental de captura de valor para ETH. Con EIP-1559, parte de esas comisiones se quema, reduciendo la oferta de ETH. Si bajan las comisiones de transacción, el ritmo de quema disminuye en paralelo, debilitando la narrativa deflacionaria de ETH.
La lógica de Culper Research: más blockspace → gas fees más bajos → menos ETH quemado → menor captura de valor del token
Esta cadena constituye el corazón de su tesis bajista.
En detalle, los cambios en los gas fees impactan en tres palancas económicas clave:
Desde EIP-1559, Ethereum ha impulsado la narrativa de “Ultrasound Money” quemando parte de las comisiones de gas. Cuando bajan las comisiones, la quema de ETH también se ralentiza.
Los validadores de Ethereum obtienen ingresos de dos fuentes principales:
Cuando caen las comisiones, la economía de los validadores se ve afectada.
Si las comisiones de la red permanecen bajas, la utilidad de ETH como “activo de pago de red” se diluye. Culper Research señala que esto podría erosionar la reputación de ETH como “activo que captura valor”.
El informe va más allá y plantea una cuestión controvertida: la caída de los rendimientos por staking podría activar un bucle de retroalimentación negativo que afecte a la seguridad de la red.
Dado que parte de las recompensas por staking de ETH provienen de las comisiones de transacción, unas tarifas más bajas suponen menores rendimientos.
Culper Research advierte de que si los retornos por staking siguen disminuyendo, podrían darse las siguientes consecuencias:
Definen esta dinámica como un “bucle de retroalimentación negativo”. Sin embargo, esta posición genera un intenso debate en la comunidad.
La comunidad de Ethereum está profundamente dividida ante este informe bajista. Los críticos señalan defectos de fondo en el análisis de Culper Research:
La hoja de ruta de Ethereum a largo plazo se basa en “bajas comisiones, alto rendimiento”. Desde el Rollup Centric Roadmap hasta Danksharding y la extensión de la disponibilidad de datos, reducir los costes de transacción siempre ha sido el objetivo.
La captura de valor de ETH no se limita a las comisiones de L1. En el ecosistema en evolución, el valor puede capturarse también en:
A pesar del debate, el informe bajista ha influido claramente en el sentimiento del mercado. En el sector cripto, este tipo de informes suele disparar la percepción de riesgo inversor, especialmente en entornos de volatilidad. Los datos recientes muestran un sentimiento general moderado en cripto, con altos niveles de miedo e incertidumbre. En este contexto, un informe negativo sobre la tokenomía de Ethereum puede desatar rápidamente el debate y la volatilidad a corto plazo.
Históricamente, los mercados cripto reaccionan ante los informes bajistas de dos formas principales:
El impacto a largo plazo está aún por determinar.
De cara al futuro, el valor de Ethereum dependerá de tres factores clave:
En definitiva, la tesis bajista de Culper Research es parte de un debate más amplio sobre los modelos económicos en blockchain. Plantea una cuestión esencial: a medida que las blockchains escalan y bajan las comisiones, ¿debe rediseñarse el mecanismo de captura de valor del token? Es una pregunta que no solo afecta a Ethereum, sino al futuro de todo el sector cripto.
En este sentido, la controversia por la actualización Fusaka puede ser solo una fase más en la evolución de los modelos económicos de la Web3.





