

Los derivados son fundamentales tanto en las finanzas tradicionales como en el creciente mercado de criptomonedas. Entre ellos, los futuros han destacado especialmente en la negociación de activos digitales. En este artículo se analizan las diferencias clave entre los contratos forward y los contratos de futuros, dos productos principales del mercado de derivados.
Negociar futuros significa comprar y vender contratos que especulan sobre el precio futuro de un activo. Estos contratos derivan su valor de un activo subyacente. En la negociación de futuros, los participantes intercambian acuerdos contractuales, no el activo físico. Cada contrato especifica una cantidad, un precio y, habitualmente, una fecha de vencimiento.
Los contratos de futuros surgieron para que los agricultores pudieran asegurar el precio de sus cosechas, pero hoy abarcan desde materias primas hasta criptomonedas como Bitcoin.
Los contratos de futuros son derivados estandarizados que se negocian en mercados públicos. Sus condiciones son predefinidas: cantidad del activo subyacente, precio fijo y fecha de vencimiento. Por ejemplo, un contrato de futuros sobre petróleo crudo suele representar 1 000 barriles. La estandarización y la transparencia son sus principales rasgos, sin posibilidad de negociar los términos.
Los contratos forward, aunque comparten estructura básica con los futuros, son acuerdos privados que se liquidan fuera de los mercados regulados (OTC). Permiten mayor flexibilidad y anonimato al fijar condiciones, pero no ofrecen la transparencia ni la regulación de los futuros públicos. Requieren mayor confianza entre las partes por la ausencia de intermediarios.
La diferencia esencial entre forward y futuros está en su lugar de negociación. Los futuros solo se negocian en mercados públicos; los forward son acuerdos privados fuera de mercado. Esta distinción influye en varios aspectos:
Las opciones, otro tipo de derivado, se distinguen de los futuros por el nivel de obligación. Los futuros exigen cumplir el contrato al vencimiento; las opciones dan derecho, pero no obligación, a comprar o vender el activo subyacente a un precio concreto en una fecha determinada. Esta diferencia altera el perfil de riesgo y recompensa de estos instrumentos.
La elección entre futuros y forward depende de las necesidades y preferencias de cada trader:
Los contratos forward y los de futuros son esenciales en el mercado de derivados, cada uno con ventajas y limitaciones propias. Los futuros ofrecen estandarización, transparencia y facilidad de negociación, por lo que son populares para especulación y gestión de riesgos. Los forward, menos transparentes, aportan flexibilidad y privacidad en acuerdos a medida. La elección entre ambos depende de tus necesidades, tolerancia al riesgo y estrategia de negociación. En un mercado de activos digitales en constante evolución, comprender estos instrumentos es clave tanto para traders tradicionales como de criptomonedas.
Los forward son contratos privados y personalizables que se liquidan al vencimiento. Los futuros son contratos estandarizados negociados en mercados regulados, con liquidación diaria y requisitos de margen.
Normalmente, los forward implican más riesgo. Son contratos OTC con riesgo de contrapartida, mientras que los futuros, estandarizados y negociados en mercados regulados, presentan menor riesgo de impago.
No, el precio forward y el precio futuro no coinciden. El precio forward suele acordarse privadamente; el precio futuro está estandarizado y se negocia en mercados públicos. Los futuros, además, se liquidan diariamente, lo que no ocurre con los forward.











