


La reunión del FOMC de diciembre de 2025 fue uno de los acontecimientos más esperados del año, definiendo la trayectoria de la política monetaria estadounidense e influyendo significativamente en los mercados financieros mundiales.
Las divisiones internas en el FOMC alcanzaron niveles notables antes del "periodo de silencio", con más de la mitad del comité inclinándose por mantener los tipos de interés. Esto aumentó la presión sobre Jerome Powell para lograr cohesión y aprobar un recorte de tipos con la menor disidencia posible, poniendo a prueba su liderazgo y capacidad de consenso en tiempos de incertidumbre.
La rueda de prensa de Powell cobró especial relevancia ante los indicios de debilidad laboral. Datos flojos de empleo de ADP y el Beige Book de la Fed apuntaban a una desaceleración económica, sugiriendo una postura dovish del presidente y reforzando las expectativas de nuevos recortes de tipos.
Las previsiones económicas trimestrales fueron también cruciales. Si la Fed elevaba la estimación de PIB para 2025–2026 y solo contemplaba un recorte de tipos en 2026, el mercado podía interpretarlo como una señal hawkish, complicando la lectura de las decisiones regulatorias incluso tras el recorte de diciembre.
Las previsiones de un recorte en los tipos de la Fed en diciembre se basaban en análisis económicos exhaustivos y en proyecciones de mercado de instituciones líderes y participantes clave.
Bloomberg Economics y otros grandes agentes del mercado anticipaban ese resultado apoyándose en varios indicadores. El informe de septiembre sobre Gastos de Consumo Personal (PCE) reflejó un menor gasto de los consumidores y una inflación de servicios moderada, señalando una relajación de las presiones de precios. Los datos JOLTS (Job Openings and Labor Turnover Survey) mostraron debilitamiento en la demanda laboral, lo que normalmente impulsa políticas monetarias más expansivas.
Destacó la confirmación pública de Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, sobre el consenso para un recorte de 25 puntos básicos, lo que reforzó las expectativas del mercado e incrementó la confianza de los inversores en la decisión.
La herramienta CME FedWatch, que mide las expectativas del mercado a través de futuros de fondos federales, reflejaba una probabilidad del 87 % de que la Fed recortara los tipos al rango de 3,5–3,75 % en diciembre, un giro importante en el sentimiento. Entidades como Bank of America Global Research y Morgan Stanley ajustaron sus previsiones antes de la reunión para incluir el recorte esperado, consolidando el consenso.
Los tipos de interés de la Reserva Federal son una de las herramientas más influyentes de la política monetaria, con impactos profundos en los mercados globales y la economía en general.
La Fed tiene un doble mandato: estabilidad de precios (inflación cercana al 2 %) y máximo empleo. El ajuste de los tipos es su principal vía para equilibrar estos objetivos.
Cuando la Fed recorta los tipos, los préstamos se abaratan para empresas y consumidores, lo que genera un efecto multiplicador en toda la economía. Los menores costes de financiación impulsan la inversión empresarial y el consumo, facilitando el acceso a hipotecas, préstamos de vehículos y otras formas de crédito.
Los tipos bajos también reducen la rentabilidad de los activos tradicionales de renta fija, como los bonos del Estado y los depósitos bancarios. Esto motiva a los inversores a buscar mayor rentabilidad en otros activos, canalizando capital hacia bolsas, bonos corporativos y criptomonedas.
Los recortes de tipos tienden a debilitar el dólar frente a otras monedas. Los activos en dólares resultan menos atractivos para los inversores extranjeros, reduciendo su demanda. Esto favorece a activos como el oro y Bitcoin, que suelen subir cuando el dólar se deprecia.
En el mercado de criptomonedas, unos tipos más bajos pueden generar un entorno favorable. Los inversores insatisfechos con los bajos rendimientos de productos bancarios tradicionales pueden inclinarse por activos digitales como alternativa con mayor potencial de retorno.
Pese a ello, la Fed enfrentaba un dilema: la inflación bajó desde su pico pero seguía por encima del objetivo del 2 %, mientras el mercado laboral mostraba signos de debilidad. El banco central tenía que optar entre apoyar el empleo con tipos bajos o contener la inflación manteniéndolos altos durante más tiempo.
La decisión de la Fed en diciembre fue especialmente relevante para el mercado de criptomonedas—y para Bitcoin en particular, que es considerado cada vez más por los institucionales como activo alternativo de cartera.
Bitcoin y el mercado cripto experimentaron elevada volatilidad en el cuarto trimestre de 2025, pero la decisión de la Fed preparó el terreno para un cambio en la dinámica del mercado. Analistas institucionales, incluidos los de exchanges principales, destacaron la posibilidad de un clásico "rally de Papá Noel", el repunte típico de precios en los mercados financieros a final de año.
Las condiciones que apoyaban una visión alcista para Bitcoin incluían una mayor liquidez global ante la expectativa de políticas monetarias más laxas en EE. UU. y otras economías importantes. La probabilidad de un recorte de tipos de la Fed llegó al 92 % a principios de diciembre, ofreciendo un entorno sólido para la entrada de capital en activos de riesgo.
Una Fed dovish podría atraer tanto capital institucional como minorista hacia activos cripto. Los grandes gestores de carteras valoraban cada vez más a Bitcoin como cobertura frente a la inflación y herramienta de diversificación, sobre todo en entornos de tipos bajos.
Los factores técnicos también eran favorables. El exitoso retest de Bitcoin en el nivel de los 80 000 $ demostró demanda robusta, mientras el aumento de actividad en ETF de Bitcoin—con grandes instituciones obteniendo permiso para operar estos productos—indicaba creciente interés institucional.
Algunos analistas señalaron: "El mercado de criptomonedas podría estar listo para un rebote en diciembre a medida que mejora la liquidez, suben las probabilidades de recorte de tipos de la Fed y se refuerzan los factores macro de apoyo". Esto reflejaba el optimismo entre profesionales del sector.
Pese a las expectativas positivas, persistían riesgos relevantes para el mercado cripto. Incluso con un recorte de tipos, cualquier declaración hawkish de Powell podía limitar las subidas de Bitcoin.
El discurso hawkish hacía referencia a posibles pausas en futuros recortes, señales de reducción más lenta del balance de la Fed (ajuste cuantitativo, QT) o previsiones de inflación más altas, lo que sugería cautela a la hora de flexibilizar la política en 2026.
Los operadores aguardaban para analizar cada palabra y matiz en el comunicado del FOMC y la rueda de prensa de Powell con el mismo detalle que la decisión de tipos. El tono y los mensajes del banco central suelen mover el mercado tanto como las propias cifras.
Un reputado analista cripto afirmó: "Si la Fed recorta tipos en diciembre y pone fin al ajuste cuantitativo, solo un gran shock geopolítico podría detener el ‘rally de Papá Noel’ de Bitcoin. Pero los inversores van a seguir cada palabra de Jerome Powell en la rueda de prensa buscando pistas sobre la política de 2026, y cualquier discurso hawkish podría frenar el rally".
Esto ilustraba la sensibilidad del sentimiento de mercado y la importancia tanto de la decisión de tipos como de la comunicación de la Fed.
Más allá de la política de la Fed, varios factores adicionales influyeron en la visión a medio plazo de Bitcoin y del mercado cripto.
Las entradas en ETF de Bitcoin eran un termómetro del interés institucional. Con mayor apetito de riesgo en un entorno más flexible, estos fondos podían captar capital importante y apoyar directamente el precio de Bitcoin. Los ETF vinculados a Bitcoin han facilitado el acceso al cripto a inversores tradicionales, eliminando barreras técnicas y de custodia.
Posibles cambios en el liderazgo de la Fed también despertaban interés. Se discutía la posible elección de Kevin Hassett—conocido por su postura dovish—como presidente de la Fed a principios de 2026. Este nombramiento aumentaría las probabilidades de una política acomodaticia, apoyando los activos de riesgo y las criptomonedas.
La incertidumbre persistente sobre los datos económicos de EE. UU. derivada de cierres gubernamentales temporales añadía volatilidad. La falta de estadísticas clave dificultaba la evaluación de la situación tanto para operadores como para la Fed, incrementando el riesgo de reacciones bruscas ante nuevos datos y comunicados oficiales.
A pesar de los factores macro y técnicos positivos, el sentimiento de los inversores cripto seguía siendo prudente antes de la reunión de la Fed en diciembre. Muchos preferían esperar señales claras del banco central antes de invertir nuevo capital en activos digitales.
Esta cautela reflejaba la incertidumbre respecto al rumbo de la política monetaria y al contexto macroeconómico. Los inversores valoraban tanto la decisión inmediata de tipos como sus implicaciones a largo plazo para la liquidez global y las condiciones financieras.
Aun así, el sentimiento podía cambiar rápidamente. Si la Fed sorprendía con un giro dovish—señalando recortes más rápidos en 2026 o el fin anticipado del ajuste cuantitativo—criptomonedas como Bitcoin podrían beneficiarse de un repunte especulativo.
Ese escenario podría desatar una reacción en cadena: la mejora del sentimiento impulsaría los precios, atrayendo a nuevos participantes que no querrían quedarse fuera, alimentando así un ciclo de crecimiento auto-reforzado.
La reunión de la Fed de diciembre de 2025 fue un evento crucial para los inversores cripto, exigiendo análisis detallado y comprensión de los escenarios posibles.
Si se concretaba el recorte de tipos esperado, Bitcoin y otros activos de riesgo podían experimentar un rally de alivio. Una liquidez del dólar mejorada y un menor coste de oportunidad para los activos sin intereses favorecerían la entrada de capital en criptomonedas. Un renovado apetito de riesgo entre inversores podría amplificar estos efectos.
Sin embargo, el tono de los comunicados de la Fed sería determinante. Un recorte de tipos no garantiza por sí solo un crecimiento sostenido del mercado cripto. Si se acompaña de mensajes hawkish sobre la política futura, el potencial de subida de Bitcoin podría verse muy limitado. Los inversores deben considerar no solo el recorte, sino también las previsiones de la Fed, las expectativas de inflación y el contexto económico global.
La perspectiva a largo plazo del mercado cripto depende de muchos factores más allá de cualquier reunión de la Fed. Cambios futuros en la dirección del banco central—como el nombramiento de un presidente con una visión monetaria específica—pueden influir decisivamente en el horizonte a medio plazo.
La evolución de la inflación en EE. UU. y globalmente es clave para la política de la Fed. Si se avanza hacia el objetivo del 2 %, sería posible una flexibilización más agresiva; si la inflación persiste, se impondrá la cautela, lo que resulta menos favorable para Bitcoin y otras criptomonedas.
Los inversores deben tener presente que el mercado cripto es muy volátil y está sujeto a numerosas influencias, como cambios regulatorios, avances tecnológicos y el propio sentimiento de mercado, que pueden variar independientemente de la política de la Fed.
La reunión del FOMC de diciembre de 2025 marcó un antes y un después en los mercados financieros globales, especialmente para el sector cripto. Un recorte de tipos previsible generó expectativas positivas, pero la reacción de los inversores dependía de un análisis exhaustivo de la decisión y de los comentarios y previsiones de Powell y el comité.
Para los inversores cripto, este evento supuso un hito decisivo para la dinámica de mercado a corto y medio plazo. Los cambios en la política monetaria pueden dar lugar tanto a grandes oportunidades de rentabilidad como a periodos de volatilidad e incertidumbre en los meses siguientes.
Conviene recordar que las decisiones de la Fed afectan al mercado cripto más allá de los movimientos inmediatos de precios. La orientación general de la política monetaria determina el contexto macroeconómico del sector, influyendo en la adopción institucional, los marcos regulatorios y las estrategias de inversión a largo plazo.
Los participantes en el mercado deben mantenerse atentos y adaptar sus estrategias conforme cambien las circunstancias. Invertir con éxito en cripto requiere no solo análisis técnico y sensibilidad al sentimiento de mercado, sino también un conocimiento profundo de las tendencias macroeconómicas y de las acciones de los bancos centrales.
En la reunión de diciembre de 2025, la Fed probablemente mantendrá el tipo de referencia estable o lo recortará en 25 puntos básicos, considerando la inflación estabilizada y el impulso económico. La decisión final dependerá de los datos de inflación y del mercado laboral.
Los recortes de tipos de la Fed suelen favorecer el precio de Bitcoin al hacer menos atractivos los activos tradicionales y aumentar la demanda de alternativas. Las subidas de tipos tienden a presionar Bitcoin por mayores costes de capital y un dólar estadounidense más fuerte.
Las subidas de tipos de la Fed suelen provocar caídas en el precio de Bitcoin al desplazarse el capital hacia activos más seguros. Los recortes de tipos impulsan el crecimiento cripto. Las decisiones de la Fed sobre la oferta monetaria afectan directamente la demanda y el volumen de trading de Bitcoin.
Bitcoin suele ser volátil antes de la reunión de la Fed en diciembre por la anticipación de las decisiones de tipos. Tras conocerse los resultados, tiende a caer si se endurece la política o a repuntar si se relajan las condiciones. El sentimiento de aversión al riesgo suele afectar a las criptomonedas.
El endurecimiento de la Fed incrementa el coste de capital y reduce la demanda de activos de riesgo. Sin embargo, las criptomonedas pueden actuar como cobertura contra la inflación. Con el tiempo, esto impulsa el crecimiento de las finanzas descentralizadas y refuerza el papel de Bitcoin como oro digital.
Un dólar fuerte suele presionar a Bitcoin en el corto plazo al desplazar fondos hacia el dólar. Sin embargo, la naturaleza deflacionaria de Bitcoin puede favorecer su recuperación en episodios de temor inflacionario. A largo plazo, un dólar fuerte no excluye el crecimiento de Bitcoin.











