

En 2025, Bitcoin protagonizó una evolución extraordinaria, subiendo desde unos 114 037 $ hasta alcanzar un máximo de 126 080 $. Este avance reflejó tanto su notable potencial alcista como la elevada volatilidad que caracterizó el mercado durante el año. El repunte respondió a una interacción compleja entre la adopción institucional y factores macroeconómicos, que redefinieron la percepción de los inversores sobre los activos digitales.
| Fuente de la predicción | Objetivo de cierre de año | Rango |
|---|---|---|
| CoinShares | 80 000 $-150 000 $ | Conservador-Moderado |
| Standard Chartered | 200 000 $ | Alcista |
| Galaxy Digital | 185 000 $ | Alcista |
| Nexo | 250 000 $ | Extremadamente alcista |
El máximo de 126 080 $ supuso una subida del 10,5 % sobre el punto de referencia de 114 037 $, si bien el recorrido fue todo menos lineal. Los analistas del mercado señalaron varios factores clave en la subida, como la aprobación de ETFs de Bitcoin (tradicionalmente asociada a mayores flujos de entrada en años posteriores), el avance regulatorio en los principales mercados y el posicionamiento estratégico de hedge funds en un entorno macroeconómico favorable. Además, las señales de la administración Trump sobre una posible reserva estratégica de Bitcoin en EE. UU. impulsaron el optimismo inversor durante la fase alcista.
No obstante, la corrección posterior puso de manifiesto la fragilidad subyacente de la liquidez. En diciembre, Bitcoin se estabilizó entre 83 000 $ y 95 000 $, lo que refleja que los traders revisaban las valoraciones ante un contexto macroeconómico más restrictivo. La creciente correlación con los mercados bursátiles tradicionales, que pasó de 0,29 en 2024 a 0,50 en 2025 frente al S&P 500, puso de relieve la sensibilidad de Bitcoin a la dinámica financiera general, alejándose de su función como activo refugio puro.
El nivel de 80 000 $ se ha convertido en un soporte fundamental para Bitcoin, reforzado por la confluencia de tres métricas esenciales de coste base. Tanto el coste base anual ponderado por volumen de 2024, como el True Market Mean (precio medio de compra on-chain de los participantes activos) y el coste base de los ETFs al contado en EE. UU. confluyen en la zona baja de los 80 000 $. Esta triple confluencia aporta un soporte estructural que ha frenado con éxito la presión bajista en varias ocasiones a finales de 2025. El rebote desde el mínimo del 21 de noviembre evidencia la fortaleza de este suelo, con Bitcoin recuperando cerca de un 15 % hasta superar los 90 000 $. Por su parte, la resistencia de 99 000 $ actúa como umbral clave que define regímenes de trading diferenciados. Superar este nivel señalaría la continuación de la tendencia y establecería nuevos parámetros para el mercado. El espacio entre ambos niveles configura un corredor bien definido, donde el soporte en 80 000 $ previene la capitulación y la resistencia en 99 000 $ delimita el potencial alcista. Comprender estos límites psicológicos y técnicos permite a los traders ajustar sus estrategias de gestión de riesgos, reconociendo que la evolución del precio en este rango de unos 19 000 $ es fundamental para determinar el sesgo direccional de Bitcoin.
La volatilidad diaria de Bitcoin, en torno al 2,18 %, se mide mediante el índice BVOL24H de BitMEX, que calcula la variación porcentual logarítmica del precio spot de Bitcoin mediante muestreo minuto a minuto. Esta volatilidad realizada difiere de la implícita, que anticipa movimientos futuros de precio a partir de la demanda y cobertura en el mercado de opciones. The Block monitoriza la volatilidad anualizada a 30 días, proporcionando herramientas de evaluación integral para los traders.
La relación entre el índice de volatilidad implícita de Bitcoin (BVIV) y el VIX (indicador de volatilidad del S&P 500) genera oportunidades de trading relevantes. Cuando el diferencial BVIV-VIX se amplía, suele indicar expectativas de mayor volatilidad en cripto frente a la renta variable. Los últimos análisis muestran que los mercados de opciones cripto responden antes a catalizadores macroeconómicos, lo que permite a los traders anticipar movimientos respecto a los mercados tradicionales.
| Métrica de volatilidad | Medición | Aplicación |
|---|---|---|
| BVOL24H | Variación logarítmica diaria | Volatilidad en tiempo real de Bitcoin |
| BVIV | Volatilidad implícita a 30 días | Expectativas basadas en opciones |
| VIX | Volatilidad implícita del S&P 500 | Comparativa con renta variable |
Cuando el diferencial BVIV-VIX se amplía de forma relevante, los traders lo interpretan como una oportunidad de valor relativo, lo que indica que la volatilidad implícita de cripto está más barata o más cara respecto a la de la renta variable. Tradicionalmente, una tendencia bajista en el BVIV anticipa la estabilización de precios, generando oportunidades de entrada para quienes buscan menor riesgo. Actualmente, el BVIV sigue una tendencia descendente, lo que sugiere enfriamiento de la volatilidad implícita. Esta combinación de métricas permite a los traders avanzados detectar puntos óptimos de entrada al correlacionar las fluctuaciones diarias con las tendencias de volatilidad implícita a mayor plazo.
La desvinculación de Bitcoin frente a los mercados bursátiles tradicionales constituye un cambio estructural en la correlación de activos, con impacto directo en las estrategias de construcción de carteras. En 2025, esta tendencia se ha hecho patente en distintos horizontes y contextos de mercado.
| Métrica | Nivel previo | Nivel actual (mediados de 2025) | Cambio |
|---|---|---|---|
| Correlación BTC-S&P 500 | 0,55 | 0,40 | -0,15 |
| BTC-Acciones tecnológicas (media móvil 7 días) | 0,93 (principios de 2025) | -0,43 a -0,78 (abril) | Negativo |
| Correlación BTC-Oro | Positiva | Negativa | Paso a negativa |
Esta desvinculación se aceleró en periodos de tensión en el mercado. Así, cuando el S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron un 3 % por temores arancelarios en abril de 2025, Bitcoin subió un 7 % en paralelo al oro, mostrando auténticas propiedades de activo refugio. Este giro refleja el reconocimiento institucional de Bitcoin como reserva de valor no soberana, más allá de su papel tradicional de activo de riesgo.
Para los gestores de carteras, la menor correlación permite estrategias de cobertura más sofisticadas. Bitcoin ya no se comporta solo como un activo de riesgo, sino que actúa también como cobertura macro frente a la depreciación monetaria y la incertidumbre geopolítica. Los inversores con carteras muy expuestas a renta variable, especialmente tecnológica, pueden asignar parte a Bitcoin para reducir la volatilidad global durante caídas bursátiles. La correlación negativa entre Bitcoin e índices tecnológicos en episodios de volatilidad proporciona protección real ante caídas, algo ausente en ciclos anteriores. El cambio estructural convierte a Bitcoin en un instrumento complementario de diversificación en la asignación moderna de activos, especialmente para quienes buscan reducir la dependencia de correlaciones tradicionales en escenarios de perturbación económica.
El precio de Bitcoin en 2030 sigue siendo incierto, con estimaciones que oscilan entre 100 000 $ y 1 millón de dólares. La adopción por parte del mercado, la inversión institucional y los factores macroeconómicos determinarán de forma notable su evolución en ese periodo.
Si invirtió 1 000 $ en Bitcoin hace cinco años, hoy esa inversión valdría más de 9 000 $. Bitcoin ha brindado rendimientos excepcionales, demostrando su sólido comportamiento y crecimiento notable en el mercado cripto durante el último lustro.
El 1 % de los mayores holders de Bitcoin posee aproximadamente el 90 % de todos los bitcoins en circulación. Esta concentración responde a las ventajas de la adopción temprana y a la acumulación de capital entre los actores más fuertes del ecosistema.
Bitcoin retrocedió por riesgos macroeconómicos globales, deshacer apalancamientos y falta de liquidez. La subida de tipos en Japón intensificó la presión vendedora, y las transacciones de grandes holders en un mercado poco líquido aceleraron las caídas. La estabilización podría llegar si se reavivan las expectativas de recortes de tipos.









