
El año 2025 supuso un punto de inflexión en la aplicación de normativas sobre criptomonedas, con organismos reguladores de todo el mundo que abandonaron el enfoque permisivo en favor de medidas estrictas de responsabilidad. Este cambio marcó el paso de la ambigüedad regulatoria a una supervisión integral, transformando las operaciones de las plataformas cripto a nivel global.
Durante 2025, la SEC adoptó una postura mucho más proactiva en la supervisión, aplicando políticas de tolerancia cero orientadas a eliminar cualquier oportunidad de arbitraje regulatorio. Esta nueva línea supuso un giro respecto a los patrones anteriores, ya que las agencias priorizaron la verificación sistemática del cumplimiento en todos los participantes del mercado. Los reguladores internacionales siguieron la misma senda, estableciendo estándares mínimos que los proveedores de servicios cripto ya no podían sortear mediante la selección de jurisdicciones favorables.
Las stablecoins se situaron en el centro de la supervisión, con más del 70 % de las jurisdicciones avanzando en marcos regulatorios específicos durante este periodo. Este enfoque subrayó el reconocimiento de las stablecoins como infraestructuras clave para los sistemas de pago digitales, requiriendo estándares de cumplimiento de nivel institucional. Las agencias impusieron exigencias estrictas sobre composición de reservas, límites de tenencia y transparencia operativa.
Los reguladores intensificaron la vigilancia sobre exchanges, custodios y proveedores de servicios a través de protocolos de examen ampliados y nuevas acciones de supervisión. Las agencias exigieron la mejora de AML/CFT, integración de análisis blockchain y cumplimiento de la Travel Rule en todas las jurisdicciones. Así, los estándares regulatorios se aplican de forma uniforme, independientemente del tamaño o complejidad operativa de la plataforma.
Este endurecimiento de la supervisión generó claras ventajas competitivas para las plataformas cumplidoras. Las instituciones prefirieron cada vez más socios con una infraestructura de compliance sólida, reconociendo que la claridad regulatoria es clave para la entrada de capital institucional en los mercados de activos digitales.
El marco regulatorio de la Unión Europea en materia de criptomonedas ha cambiado radicalmente con la entrada en vigor de dos directivas que redefinen las obligaciones de cumplimiento en el sector. La DAC8 y MiCA marcan un giro hacia la transparencia obligatoria, con mecanismos de aplicación efectivos desde enero de 2025. Los proveedores de servicios de criptoactivos que operan exchanges, monederos de custodia y plataformas de transacciones deben recopilar y validar información detallada de los usuarios, incluidos NIF y datos de residencia fiscal. Estas obligaciones afectan a todas las plataformas que procesan operaciones para residentes de la UE, independientemente de la jurisdicción de la empresa proveedora. El alcance del reporte obligatorio abarca el valor de las transacciones, comisiones, marcas de tiempo y datos completos de usuario remitidos a las autoridades fiscales nacionales. La aplicación íntegra de MiCA comenzó el 30 de diciembre de 2024, incorporando requisitos estrictos de licencia para proveedores de servicios de criptoactivos y normas de abuso de mercado para emisores de tokens y plataformas de trading. El incumplimiento implica multas significativas y restricciones operativas, obligando a las plataformas a implementar una infraestructura de compliance integral o abandonar el mercado europeo. Por el contrario, las empresas que aplican herramientas de cumplimiento basadas en IA e invierten en marcos sólidos de KYC/AML se posicionan como líderes de confianza. La alineación de DAC8 con el marco CARF de la OCDE muestra una estandarización global de las prácticas de cumplimiento. Las organizaciones que adoptan estos requisitos obtienen ventajas competitivas gracias a mejores relaciones regulatorias y menor exposición al fraude. El periodo previo a la entrada en vigor evidencia que la madurez en cumplimiento se traduce en mayor resiliencia operativa y sostenibilidad en los mercados europeos.
El año 2025 marca una nueva etapa para los estándares de auditoría y divulgación en los mercados financieros globales. Casos de corrupción de alto perfil han provocado un escrutinio sin precedentes de los procesos de auditoría y transparencia corporativa, llevando a los organismos reguladores a intensificar sus estrategias de control.
Las recientes acciones regulatorias reflejan una mayor exigencia de responsabilidad. La SEC emitió 20 acciones de supervisión por infracciones que incluyen errores contables y fallos de auditoría, mostrando un enfoque investigador importante a pesar de la reducción general de intervenciones. Al mismo tiempo, las autoridades latinoamericanas lanzaron importantes operaciones anticorrupción. Solo en septiembre, se congelaron aproximadamente R$ 180 millones en activos vinculados a desvíos fraudulentos mediante fondos federales. Posteriormente, una acción contra Culp Construções y la Iglesia Evangélica Assembleia de Deus de Goiãnia resultó en sanciones conjuntas de R$ 847 432,46 e impuso obligaciones de divulgación pública a ambas entidades.
Estos casos ponen de manifiesto carencias críticas en los marcos de auditoría actuales. Muchas organizaciones no detectan fraudes de proveedores, infracciones de sanciones y vulneraciones de controles a la exportación con los protocolos estándar de divulgación. El acuerdo de indulgencia con una empresa de trading de materias primas de Connecticut, por presunto soborno a organismos públicos para obtener información privilegiada, ilustra cómo los procedimientos de auditoría convencionales no protegen frente a esquemas sofisticados de corrupción.
La reacción regulatoria subraya un cambio de paradigma: la integridad contable y la fiabilidad de la auditoría son ahora requisitos indispensables para operar en los mercados. Operadores de plataformas e instituciones financieras afrontan una presión creciente para reforzar protocolos de divulgación y controles internos ante el escrutinio regulatorio.
Las cartas interpretativas de la Office of the Comptroller of the Currency de diciembre de 2025 suponen un hito en la integración de las criptomonedas en la banca estadounidense. La Carta 1188 autoriza expresamente a los bancos nacionales a ejecutar operaciones como principal sin riesgo con criptoactivos para sus clientes, mientras que la 1186 permite mantener cantidades limitadas de criptomonedas para cubrir costes de transacción en blockchain. Estas resoluciones eliminan la anterior ambigüedad regulatoria y permiten a las entidades federales ofrecer servicios de custodia cripto y blockchain sin más aprobaciones.
Sin embargo, esta claridad regulatoria trae consigo importantes complejidades de cumplimiento. Las entidades financieras deben aplicar procedimientos sólidos de Bank Secrecy Act y anti-blanqueo de capitales adaptados a transacciones con criptomonedas, además de gestionar las exigencias tecnológicas de la integración blockchain. El volumen negociado en 24 horas para la participación institucional en cripto alcanzó los 5,8 mil millones de dólares, lo que refleja el apetito del sector bancario.
Los bancos con licencia estatal afrontan retos adicionales, pues la guía de la OCC sugiere que los reguladores estatales podrían permitir actividades similares, generando un panorama regulatorio fragmentado y requiriendo estrategias de cumplimiento específicas. El marco de principal sin riesgo minimiza la exposición a la volatilidad de precios, pero las instituciones deben desarrollar protocolos avanzados para gestionar riesgos de smart contracts, seguridad de la custodia y liquidez de mercado de los activos digitales. Este enfoque normativo conecta la banca tradicional con la innovación blockchain, aunque exige fuertes inversiones operativas para adaptarse a las nuevas actividades autorizadas.
DYOR coin es un token Web3 basado en la blockchain de Solana que permite transacciones rápidas y de bajo coste. Es una criptomoneda impulsada por la comunidad y diseñada para el ecosistema de finanzas descentralizadas.
El precio del token DYOR es de 0,000002412 $ (USD) a 26 de diciembre de 2025. El volumen negociado en 24 horas es de 0 $ (USD). Los precios se actualizan en tiempo real según el mercado.
Puede adquirir DYOR crypto en los principales exchanges de criptomonedas y servicios de on-ramp. Cree una cuenta, complete la verificación y utilice su método de pago preferido para comprar tokens DYOR directamente.
DYOR son las siglas de "do your own research" en cripto. Invita a los inversores a investigar y verificar la información por sí mismos antes de operar, destacando la responsabilidad y la toma de decisiones informada en el mercado de criptomonedas.








