


La minería con GPU trasciende lo técnico y cobra importancia en los intereses financieros y estratégicos de distintos actores del sector de las criptomonedas. Para inversores y traders, supone una doble vía de oportunidad: obtener beneficios directos de la minería y aprovechar las posibles revalorizaciones especulativas de las criptomonedas extraídas. Los usuarios, por su parte, se benefician de la descentralización y la seguridad que aporta una base amplia de mineros a una red blockchain, lo que refuerza la estabilidad y credibilidad de todo el ecosistema cripto.
La rentabilidad de la minería con GPU depende de varios factores: el precio de la electricidad, la eficiencia del hardware y la cotización de la criptomoneda. En los últimos años, los avances en la tecnología GPU han mejorado de forma notable la eficiencia energética, permitiendo que la minería sea accesible a más usuarios en todo el mundo. Esta democratización favorece un panorama minero más distribuido y robusto.
El comportamiento del mercado también es determinante en la actividad de los mineros con GPU. La demanda de determinadas criptomonedas puede incrementarse por innovaciones tecnológicas, cambios regulatorios o variaciones en el sentimiento inversor. Estas oscilaciones afectan directamente a la rentabilidad, por lo que es esencial que los mineros estén al día y sean ágiles en su gestión.
Los últimos avances tecnológicos han multiplicado las capacidades y la eficiencia de la minería con GPU. La llegada de GPUs más potentes y eficientes energéticamente permite alcanzar tasas de hash superiores con menor consumo. Además, las mejoras de software y los sistemas operativos especializados han optimizado la productividad, haciendo que la minería con GPU resulte atractiva tanto para mineros individuales como para grandes operaciones.
El universo de criptomonedas minables con GPU ha evolucionado y hoy destacan varias por su rentabilidad e innovación tecnológica:
Ethereum y sus soluciones Layer 2: Aunque Ethereum ha migrado al consenso proof-of-stake, las soluciones Layer 2 y nuevos tokens de su ecosistema siguen admitiendo mecanismos proof-of-work. Esto abre oportunidades continuas para los mineros GPU dentro de la red Ethereum y les permite obtener recompensas.
Ravencoin: Ravencoin se ha consolidado por su enfoque en la transferencia de activos peer-to-peer sobre blockchain. Su apuesta por el modelo proof-of-work lo convierte en una alternativa relevante para mineros GPU que buscan opciones más allá de las grandes redes.
Flux: Flux funciona como una red computacional descentralizada que premia a los mineros por su aporte de procesamiento. Este enfoque innovador añade una opción viable para la minería con GPU y permite a los mineros integrarse en un ecosistema de computación descentralizada en expansión.
Estos casos muestran la variedad de oportunidades del sector de la minería con GPU, cada una con ventajas, características técnicas y dinámicas de mercado propias.
Las cifras recientes confirman que la minería con GPU sigue siendo una estrategia viable en el sector cripto. Los indicadores de rentabilidad han mejorado gracias a la mayor eficiencia del hardware y a la evolución del mercado. El consumo energético se ha reducido gracias a diseños de hardware más eficientes y software de minería optimizado, lo que rebaja los costes operativos.
Estos avances responden tanto a preocupaciones económicas como medioambientales vinculadas a la minería, y hacen que la minería con GPU sea una alternativa cada vez más sostenible para los participantes del ecosistema.
En síntesis, la minería con GPU sigue siendo una opción viable en el entorno cripto, especialmente en redes como Ethereum y sus soluciones Layer 2, Ravencoin y Flux. Los aspectos clave a tener en cuenta para quienes participan o desean iniciarse son:
En 2024, las GPUs permiten minar eficazmente Ethereum, Monero y Zcash. La rentabilidad depende del modelo de GPU, el coste eléctrico y la dificultad de la red. Es imprescindible consultar las recompensas actuales antes de invertir en hardware.
La RTX 4090 es la opción más recomendable para minería por su potencia de hash y eficiencia energética, superando a la RTX 4080 y la RTX 3090. Es la que ofrece mayor rentabilidad entre estas tres alternativas.
Las ganancias de la minería con GPU dependen del hardware y el coste eléctrico. GPUs de alta gama como la RTX 4090 pueden generar entre 200 y 500 dólares mensuales, mientras que modelos como la RTX 3080 ofrecen entre 100 y 200 dólares mensuales. La rentabilidad varía según la cotización de las criptomonedas y el precio local de la electricidad.
Ethereum ha migrado a proof-of-stake, por lo que la minería con GPU ya no es viable. Monero sigue siendo rentable para la minería GPU con el algoritmo RandomX. El resto de monedas minables con GPU difieren en algoritmo, dificultad de red y valor de mercado, lo que influye de forma distinta en la rentabilidad.
La rentabilidad de la minería con GPU ha caído notablemente por el aumento de dificultad y la competencia de los ASIC. No obstante, minar determinados altcoins con GPUs optimizadas sigue siendo viable en zonas con bajo coste eléctrico. Los resultados dependen sobre todo de la eficiencia del hardware y el coste energético, más que de una imposibilidad total.
La minería con GPU requiere tarjetas gráficas de alta gama como la RTX 3090, que consume 215 vatios. La fuente de alimentación debe ser de al menos 650 vatios. Es fundamental contar con buena refrigeración y suficiente capacidad energética para una operación estable.
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