

Los blockchains de Layer 1 (L1) son protocolos de software descentralizados que constituyen la base de muchas criptomonedas. Actúan tanto como reguladores como ejecutores de las normas para los proyectos cripto. El código que sustenta un protocolo L1 define los estándares que los ordenadores (nodos) de una red de criptomonedas deben seguir para transmitir, validar y registrar nuevas transacciones de forma segura en un libro mayor público. Las especificaciones de codificación de L1 proporcionan todas las instrucciones operativas para la criptomoneda.
Cada criptomoneda tiene sus propias normas y protocolos de codificación para el funcionamiento de su red, pero todos los blockchains de L1 requieren un mecanismo de consenso para generar confianza entre los operadores de nodos descentralizados. Estos mecanismos de consenso emplean algoritmos para definir y garantizar el cumplimiento de las normas para el procesamiento adecuado de pagos cripto.
Por ejemplo, la blockchain de Bitcoin utiliza un modelo de consenso proof-of-work (PoW), donde los ordenadores compiten para resolver complejos problemas matemáticos cada 10 minutos con el fin de registrar nuevas transacciones de BTC en el libro mayor. Por el contrario, blockchains de L1 como Ethereum (ETH) y Solana (SOL) emplean un mecanismo de consenso proof-of-stake (PoS), que exige a los nodos bloquear criptomonedas para optar a validar transacciones.
Bitcoin introdujo la primera estructura de blockchain L1 exitosa en 2009, y desde entonces, cientos de criptomonedas han lanzado sus propias cadenas L1 siguiendo el ejemplo de BTC. Actualmente, muchas de las criptomonedas más populares utilizan blockchains de L1 para proteger sus redes.
Algunos de los ejemplos más relevantes son:
A pesar de ser esenciales para un procesamiento seguro y eficiente de transacciones cripto, los blockchains de L1 suelen carecer de flexibilidad. Sus algoritmos son deliberadamente deterministas para asegurar que todos los participantes de la red descentralizada sigan las mismas reglas. Aunque esta rigidez garantiza previsibilidad y seguridad, puede limitar la innovación y dificultar la escalabilidad.
L2 hace referencia a cualquier proyecto cripto que aprovecha la seguridad de una blockchain L1. Las soluciones L2 suelen apoyarse en la descentralización de blockchains L1 consolidadas, como Ethereum, para introducir nuevos casos de uso o mejorar la escalabilidad del protocolo subyacente. Así, redes L2 como Arbitrum, Optimism y Polygon funcionan sobre la blockchain de Ethereum para ofrecer velocidades de transacción más altas y comisiones medias más bajas a los usuarios.
Comprender conceptos fundamentales como L1 y L2 puede ser complejo, especialmente para quienes empiezan en el entorno Web3. Los blockchains de Layer 1 constituyen la base de numerosos proyectos cripto, garantizando la seguridad y eficiencia de las transacciones. No obstante, presentan limitaciones, como la falta de flexibilidad y los retos de escalabilidad. Las soluciones Layer 2 se crearon para superar estos problemas, añadiendo funciones avanzadas y mayor rendimiento sobre blockchains de Layer 1. Dominar estos conceptos es imprescindible para desenvolverse con éxito en un ecosistema cripto que evoluciona constantemente hacia 2025 y más allá.
Layer 1 es el nivel básico de una red blockchain, encargado de proporcionar la infraestructura y los principales protocolos para el procesamiento de transacciones y el almacenamiento de datos. Ejemplos: Bitcoin, Ethereum y Solana.
Layer 1 es la blockchain base; Layer 2 agrupa soluciones de escalabilidad; Layer 3 se refiere a aplicaciones desarrolladas sobre estas capas.
Layer 1 es la red blockchain principal responsable del consenso y de las transacciones. Layer 2 es una capa adicional construida sobre Layer 1 para mejorar la escalabilidad y reducir costes.
Sí, Bitcoin es una blockchain de Layer 1. Es la capa fundamental encargada de la validación de transacciones y del consenso. Bitcoin funciona sin una Layer 2 independiente.











