

La red Solana mantuvo resiliencia y estabilidad durante todo el proceso de quiebra de una gran plataforma de intercambio. Aunque el mercado sufrió una fuerte volatilidad y uno de los principales actores del ecosistema colapsó, la infraestructura esencial de la red se mantuvo intacta. Durante este periodo crítico, no se registraron caídas relevantes en el rendimiento ni problemas de disponibilidad: Solana siguió produciendo bloques y procesando transacciones con normalidad. Además, la seguridad de la red no se vio afectada ni por la caída del exchange ni por las posteriores fluctuaciones de los precios de los activos. Esta solidez pone de manifiesto la robustez del mecanismo de consenso de Solana y su red de validadores, capaces de operar al margen de las condiciones del mercado externo.
La exposición directa en efectivo de la Solana Foundation ante la plataforma de intercambio fallida fue marginal y no supuso riesgos relevantes para la operativa de la organización. A comienzos de noviembre de 2022, momento en el que la plataforma paralizó las retiradas, la Fundación tenía en la plataforma unos 1 millón de dólares estadounidenses en efectivo o equivalentes, lo que suponía menos del 1 % de sus reservas totales de efectivo. Esto evidencia una política de diversificación prudente entre custodios y plataformas. Es importante señalar que la Fundación no mantenía tokens SOL en cuentas de custodia en la plataforma, protegiendo así su posición en el token nativo ante la insolvencia del exchange.
A mediados de noviembre de 2022, la Solana Foundation comunicó su exposición patrimonial a la plataforma de intercambio y entidades de trading insolventes. Los activos sujetos a exposición, contabilizados a principios de noviembre de 2022, incluían participaciones accionariales en la plataforma fallida. Asimismo, la Fundación poseía tokens nativos de la plataforma y tokens de gobernanza de protocolos relacionados con el ecosistema. Pese a la limitada transparencia de balances durante el proceso de quiebra, estas participaciones comunicadas reflejan el alcance total de la exposición patrimonial de la Fundación ante las entidades fallidas.
La relación entre la Solana Foundation y la plataforma de intercambio y firmas de trading arrancó en agosto de 2020, apenas seis meses después del lanzamiento de Mainnet Beta, estableciendo un apoyo temprano al ecosistema. La primera operación consistió en la venta de 4 millones de SOL a la firma de trading, sin ningún calendario de desbloqueo. En septiembre de 2020, se realizó una segunda operación de 12 millones de SOL con un calendario de desbloqueo lineal mensual desde septiembre de 2021 hasta septiembre de 2027, garantizando un vesting escalonado. La mayor transacción tuvo lugar el 7 de enero de 2021, con la venta conjunta de 34,5 millones de SOL a firmas de trading, con desbloqueo lineal mensual entre enero de 2022 y enero de 2028. Estas operaciones supusieron una asignación de capital relevante para el desarrollo del ecosistema en la fase de crecimiento de Solana.
Solana Labs, Inc., como principal entidad de desarrollo del protocolo Solana, llevó a cabo ventas de tokens específicas con entidades de trading. El 17 de febrero de 2021, vendió 7,5 millones de SOL, todos con desbloqueo previsto para el 1 de marzo de 2025. El 17 de mayo de 2021, realizó una venta adicional de unos 61 853 SOL, cuyo desbloqueo íntegro se programó para el 17 de mayo de 2025. Esta segunda operación aún no se había liquidado a fecha de redacción. Tras iniciarse los procedimientos de quiebra a finales de 2022, la liquidación y recuperación de estos tokens seguía pendiente y dependerá del resultado del proceso judicial.
Los tokens bloqueados en Solana constituyen un mecanismo esencial para aplicar calendarios de vesting y gestionar la dinámica del suministro de tokens del ecosistema. Estos tokens se depositan en cuentas de staking bloqueadas, que impiden cualquier transferencia on-chain hasta que vence el periodo de bloqueo. El sistema permite flexibilidad y seguridad: los tokens bloqueados pueden delegarse en validadores y dividirse en cuentas de staking menores para optimizar la operativa, pero no pueden transferirse hasta el vencimiento del bloqueo. Así, el protocolo garantiza de forma criptográfica el cumplimiento de los calendarios de vesting, evitando la circulación anticipada y preservando la integridad de los acuerdos de fundraising y asignación.
Los activos envueltos gestionados a través de servicios de puente de custodia representaron una exposición significativa pero incierta para Solana tras la quiebra de la plataforma de intercambio. El volumen total de activos envueltos en circulación ascendía a unos 40 millones de dólares estadounidenses el 10 de noviembre de 2022, sin que se conociera el estado de los activos subyacentes en custodia durante el procedimiento concursal. Por el contrario, las stablecoins USDC y USDT en Solana funcionan bajo un modelo distinto: se emiten como tokens SPL nativos directamente por Circle y Tether, respectivamente, y no como representaciones envueltas de activos off-chain. Esto ofrece mayor certeza sobre la validez de estas stablecoins, ya que no dependen de acuerdos de custodia expuestos a riesgo de contraparte.
Serum, exchange descentralizado construido sobre Solana, afrontó desafíos de gobernanza tras la quiebra de la plataforma de intercambio por conexiones organizativas. La comunidad de Serum respondió con rapidez y solvencia técnica organizando y desplegando una nueva versión verificada del protocolo bajo un nuevo identificador de programa, relanzando así la funcionalidad principal con nuevos parámetros de gobernanza. La comunidad sigue trabajando en la recuperación y estabilidad operativa del protocolo. La Solana Foundation ha seguido de cerca la evolución, reconociendo tanto los retos de Serum como la capacidad de la comunidad para avanzar mediante acción coordinada en el plano técnico y de gobernanza.
El ecosistema DeFi en Solana mostró una resiliencia notable ante la caída de la plataforma de intercambio, con la exposición limitada a un conjunto reducido de proyectos. Según los análisis de la Solana Foundation, la mayoría de los principales protocolos de finanzas descentralizadas en Solana tenían una exposición limitada o nula a las entidades insolventes, reflejando una buena gestión del riesgo y una diversificación adecuada por parte de los desarrolladores. No obstante, algunos proyectos sí mantuvieron exposición y comenzaron a implementar estrategias de recuperación y planes de contingencia, aunque con desenlace incierto. El entorno DeFi ya había enfrentado retos importantes en distintos ciclos de mercado y fallos de protocolos, pero el ecosistema Solana siguió evolucionando y lanzando soluciones financieras innovadoras, lo que sugiere una resiliencia estructural más allá de los problemas de actores individuales.
La provisión de liquidez y el market making en Solana están distribuidos entre numerosos participantes, lo que minimiza la dependencia de un único market maker o plataforma de intercambio. Varios market makers aportan liquidez de forma activa a las aplicaciones DeFi del ecosistema, facilitando el funcionamiento de los protocolos DEX y los mercados de tokens. Este modelo distribuido refuerza la resiliencia ante la quiebra de un market maker, ya que la retirada o insolvencia de un actor puede compensarse parcialmente por la actividad del resto. La diversidad de market makers fomenta una competencia saludable y reduce la vulnerabilidad sistémica frente a fallos correlacionados entre proveedores de liquidez.
En Solana, las operaciones de staking y unstaking se realizan en los cambios de epoch, que duran entre dos y tres días, permitiendo a los titulares de tokens ajustar sus posiciones con frecuencia. A lo largo de la historia de la red se han gestionado con éxito grandes eventos de unstaking, lo que demuestra la capacidad de Solana para absorber cambios relevantes en el conjunto de validadores sin interrupciones. La Solana Foundation mantiene control estratégico sobre sus posiciones delegadas a través de gestión criptográfica de claves, sin que ninguna entidad externa tenga autorización para modificar el staking de los activos de la Fundación sin aprobación expresa y clave autorizada.
El ecosistema Solana evidenció una resiliencia sólida y continuidad operativa tras la quiebra de un actor principal del mercado, sin que la red sufriera disminuciones de rendimiento, seguridad o funcionalidad. Aunque la Solana Foundation y algunos proyectos mantuvieron exposiciones documentadas a la plataforma de intercambio y firmas de trading fallidas por asignaciones históricas, estas resultaron gestionables y no comprometieron ni la infraestructura central ni la estabilidad de la mayoría de participantes. La arquitectura distribuida de la red de validadores, la diversificación de la provisión de liquidez y el aislamiento relativo de la exposición a exchanges en un subconjunto de proyectos han contribuido a la estabilidad general. Los acontecimientos recientes subrayan la importancia de sistemas distribuidos, gestión del riesgo de contraparte y autonomía de los componentes críticos. La evolución y capacidad de innovación del ecosistema, incluso en circunstancias adversas, demuestran la fortaleza del protocolo y el compromiso de la comunidad desarrolladora con la salud a largo plazo de Solana.
Solana no tiene relación directa con FTX. Sin embargo, su cotización se vio afectada por el colapso de FTX debido a la vinculación de su fundador, Bankman-Fried, con el ecosistema Solana.
El colapso de FTX afectó notablemente a Solana por la relación con el fundador Sam Bankman-Fried. El precio de SOL cayó un 10,36 % el día del colapso y perdió un 94,2 % a lo largo de 2022. Aunque la exposición directa de Solana a FTX era limitada, el daño reputacional fue considerable.
Sam Bankman-Fried fue un gran impulsor de Solana, invirtiendo en tokens SOL a través de FTX y Alameda Research. Respaldó proyectos del ecosistema y adquirió grandes volúmenes de SOL tanto a la Solana Foundation como a Solana Labs antes del colapso de FTX en 2022.
Sí, la quiebra de FTX alteró inicialmente el ecosistema de Solana y la confianza de los inversores. Sin embargo, Solana mostró una gran resiliencia, con el desarrollo y las actualizaciones de la red avanzando pese al revés. El ecosistema se ha recuperado y sigue enfocado en el crecimiento a largo plazo.











