
Una stablecoin es una moneda digital creada para mantener un valor estable, vinculándose a activos de reserva como divisas fiduciarias (por ejemplo, el dólar estadounidense), materias primas (como el oro) u otros instrumentos financieros. A diferencia de Bitcoin o Ethereum, que pueden experimentar una notable volatilidad de precios, las stablecoins buscan ofrecer las ventajas de la tecnología blockchain—transacciones rápidas, seguridad y transferencias internacionales—sin las fluctuaciones de precio propias de otras criptomonedas.
El mercado de stablecoins ha crecido de manera significativa, alcanzando un valor total superior a 235 mil millones de dólares recientemente, lo que supone un incremento relevante respecto a los 152 mil millones del periodo anterior.
El tipo de stablecoin más habitual es la respaldada por moneda fiduciaria, vinculada a divisas como el dólar estadounidense. Estas stablecoins mantienen reservas de moneda fiduciaria en una proporción 1:1, lo que significa que una unidad de stablecoin puede canjearse por una unidad de la moneda correspondiente. Los activos de reserva son gestionados por custodios independientes y se someten a auditorías regulares para garantizar la transparencia.
Entre los ejemplos destacan Tether (USDT), USD Coin (USDC), la stablecoin en USD de una gran plataforma de intercambio, Pax Dollar (USDP) y PayPal USD (PYUSD).
Estas stablecoins cuentan con respaldo en activos tangibles como oro, plata o petróleo. El valor de la stablecoin está directamente ligado al valor de mercado de estas materias primas y, por lo general, los titulares pueden canjearlas por el bien físico subyacente.
Algunos ejemplos son Tether Gold (XAUt) y Pax Gold (PAXG).
Estas stablecoins emplean otras monedas digitales como garantía. Debido a la volatilidad de las criptomonedas, suelen estar sobrecolateralizadas; es decir, el valor de la criptomoneda en reserva es superior al valor de las stablecoins emitidas.
Un ejemplo es DAI (DAI), respaldada por monedas digitales como Ethereum a través del protocolo MakerDAO.
Las stablecoins algorítmicas no requieren colateral, sino que utilizan mecanismos que regulan la oferta en función de la demanda. Cuando el precio supera el objetivo, el algoritmo aumenta la oferta para reducir el precio. Si el precio cae, la oferta disminuye.
Un ejemplo es Frax (FRAX), que combina respaldo colateral con ajustes algorítmicos.
Tether es la stablecoin de mayor capitalización del mercado, con un valor que supera los 143 mil millones de dólares en la actualidad. Lanzada en 2014, USDT está vinculada al dólar estadounidense y se encuentra disponible en múltiples blockchains principales, como Ethereum, Solana y Tron.
Sin embargo, Tether ha sido objeto de escrutinio por sus prácticas de reservas. En 2021, Tether Limited recibió una multa de 41 millones de dólares por parte de autoridades regulatorias estadounidenses debido a presuntas declaraciones engañosas sobre sus reservas.
USDC es la segunda stablecoin más grande por capitalización de mercado, superando los 58 mil millones de dólares. Emitida por Circle, USDC destaca por su transparencia y cumplimiento normativo. Sus reservas están compuestas por efectivo y valores del gobierno estadounidense a corto plazo, y se publican atestaciones semanales para verificar estos fondos.
Circle presentó USDC en septiembre de 2018 junto a una gran plataforma, en el marco de una iniciativa consorciada. Desde entonces, USDC se ha consolidado como una de las stablecoins más fiables y utilizadas en el sector.
Esta stablecoin es emitida por Paxos en colaboración con una de las principales plataformas de intercambio de criptomonedas del mundo. Igual que USDT y USDC, está vinculada al dólar estadounidense y respaldada por reservas en dólares y valores del gobierno de EE. UU.
DAI es una stablecoin descentralizada creada mediante el protocolo MakerDAO. Mantiene su paridad con el dólar estadounidense a través de contratos inteligentes y sobrecolateralización con otras monedas digitales, principalmente Ethereum.
PYUSD, lanzada por PayPal en asociación con Paxos, representa el ingreso de instituciones financieras tradicionales al mercado de stablecoins. Está especialmente diseñada para pagos y respaldada por reservas gestionadas por Paxos.
RLUSD es una stablecoin lanzada recientemente por Ripple, que ha despertado gran interés en la comunidad de activos digitales. Pensada para pagos internacionales y uso institucional, RLUSD está vinculada al dólar estadounidense y se apoya en la infraestructura de pagos de Ripple para facilitar transferencias internacionales rápidas y de bajo coste.
Conviene señalar que, aunque Ripple desarrolló tanto XRP, un activo digital, como RLUSD, una stablecoin, XRP no es una stablecoin. XRP es un activo digital independiente empleado principalmente para liquidez en transacciones transfronterizas, mientras que RLUSD está diseñada específicamente como stablecoin vinculada al dólar.
Existen numerosas stablecoins en euros para usuarios europeos y globales que requieren activos digitales denominados en euros. Entre las más destacadas se encuentran:
Las stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria mantienen su valor mediante activos de reserva. Por cada stablecoin en circulación, la empresa emisora debe mantener una cantidad equivalente de activos de respaldo.
El mecanismo de vinculación más común es la proporción 1:1 con una moneda fiduciaria, habitualmente el dólar estadounidense. Esto implica que una unidad de stablecoin equivale, por lo general, a un dólar.
Para garantizar la paridad, los emisores emplean diversos métodos:
Muchos emisores publican atestaciones periódicas o «pruebas de reservas» para demostrar que mantienen activos de respaldo suficientes.
La mayor ventaja de las stablecoins es su estabilidad de precio frente a las criptomonedas volátiles. En periodos bajistas, los traders pueden convertir sus activos en stablecoins para preservar valor sin abandonar el ecosistema cripto.
Las stablecoins permiten transferencias internacionales más rápidas y económicas que los sistemas bancarios tradicionales, algo especialmente relevante en el ámbito de las remesas, donde los métodos convencionales suponen comisiones elevadas y procesos lentos.
En regiones con escaso acceso a servicios bancarios o monedas locales inestables, las stablecoins permiten participar en la economía global.
Las stablecoins son la base de muchos protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi). Facilitan préstamos, créditos y yield farming sin los riesgos de volatilidad asociados a otras criptomonedas.
Los bridges de stablecoins constituyen una categoría innovadora que permite transferencias entre diferentes blockchains.
En países con alta inflación o controles de capital, las stablecoins vinculadas a monedas estables como el dólar ofrecen una opción para resguardar ahorros frente a la devaluación local.
Las stablecoins atraen cada vez más la atención de los reguladores. Distintas jurisdicciones desarrollan marcos normativos para abordar riesgos relativos a estabilidad financiera, política monetaria y protección al consumidor.
La transparencia de las reservas sigue siendo una preocupación. Algunos emisores, como Circle (USDC), publican atestaciones regulares, pero otros han sido criticados por su opacidad.
En la historia de las stablecoins se han dado casos de pérdida de paridad con los activos subyacentes. El ejemplo más destacado es el colapso de TerraUSD (UST) en mayo de 2022, que supuso la pérdida de unos 45 mil millones de dólares de valor de mercado en una semana.
La mayoría de las stablecoins son emitidas por entidades centralizadas, lo que implica riesgos de contraparte y puntos únicos de fallo.
Las stablecoins son pares de trading fundamentales en el mercado de activos digitales, permitiendo a los traders operar sin necesidad de convertir a moneda fiduciaria.
La estabilidad de las stablecoins las hace idóneas para transacciones cotidianas. A diferencia de Bitcoin o Ethereum, cuya volatilidad puede alterar el importe, las stablecoins ofrecen precios previsibles.
Las transferencias internacionales tradicionales suelen ser costosas y lentas. Con stablecoins, son casi instantáneas y mucho más económicas.
En países con alta inflación o controles de capital, las stablecoins permiten a los residentes mantener su poder adquisitivo.
Las stablecoins sustentan el ecosistema DeFi, permitiendo:
La regulación de las stablecoins varía significativamente según la jurisdicción. Principales preocupaciones regulatorias:
Tanto la Cámara de Representantes como el Senado han avanzado en desarrollar legislación para stablecoins. En los últimos años se han presentado propuestas para establecer marcos normativos para los emisores.
Las autoridades han comunicado que ciertas «stablecoins protegidas» con reservas y derechos de reembolso adecuados podrían no considerarse valores.
La UE ha implementado el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), vigente desde 2023. MiCA prohíbe las stablecoins algorítmicas y exige que el resto mantenga activos depositados con terceros.
La autoridad financiera de Singapur ha definido un marco regulatorio para stablecoins de moneda única (SCS) vinculadas al dólar de Singapur o cualquier moneda del G10.
Hong Kong ha establecido un marco regulatorio para emisores de stablecoins y ha puesto en marcha una iniciativa sandbox.
La evolución regulatoria apunta a:
Las stablecoins conectan la tecnología blockchain con las finanzas tradicionales, permitiendo disfrutar de los beneficios de la blockchain junto a la estabilidad de precios. Su valor de mercado, de 235 mil millones de dólares, refleja su relevancia creciente en los sistemas financieros digitales y tradicionales.
Instituciones de primer nivel como PayPal, Bank of America y Stripe están entrando en este sector mientras los gobiernos articulan marcos regulatorios.
En el futuro, las stablecoins podrían enfrentarse a una regulación más exigente, mayor integración con sistemas financieros tradicionales, innovación en opciones descentralizadas, expansión de usos y desarrollos regionales adaptados a necesidades económicas específicas.
Pese a retos como la incertidumbre regulatoria, la transparencia o la pérdida de paridad, las stablecoins son ya esenciales en la economía digital. Estar informado sobre los distintos tipos, ventajas, riesgos y marcos regulatorios permite optimizar el uso de estas monedas digitales y minimizar sus riesgos.
Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente vinculadas a monedas fiduciarias u otros activos. A diferencia de Bitcoin y Ethereum, presentan una volatilidad mínima y aportan estabilidad y previsibilidad tanto para usuarios como para transacciones.
Las stablecoins mantienen su estabilidad mediante tres mecanismos principales: respaldo fiduciario (reservas en moneda real), respaldo cripto (sobrecolateralizadas por criptomonedas) y algorítmico (la oferta se regula mediante código). Cada método ajusta la oferta o el respaldo para mantener el precio vinculado al dólar.
Las stablecoins reducen la volatilidad y facilitan la operativa. Sirven como reserva de valor fiable, permiten pagos internacionales, respaldan pagos electrónicos y protegen frente a caídas del mercado manteniendo un valor estable.
Entre las principales stablecoins figuran USDT, USDC y DAI. USDT está vinculada 1:1 al dólar con reservas centralizadas. USDC, emitida por Circle, mantiene la paridad mediante respaldo regulado. DAI, gestionada por MakerDAO, se estabiliza algorítmicamente con activos cripto sobrecolateralizados en contratos inteligentes de Ethereum.
Los principales riesgos son vulnerabilidades de contratos inteligentes, insolvencia del emisor y amenazas a la seguridad de la wallet. Es fundamental proteger las claves privadas y las frases semilla. Pueden producirse episodios de pérdida de paridad o cambios regulatorios que afecten a su disponibilidad y valor.
Las stablecoins están cada vez más reguladas a nivel global. Muchas jurisdicciones, como Estados Unidos y la Unión Europea, han desarrollado o están desarrollando marcos regulatorios. Algunas stablecoins respaldadas por moneda fiduciaria, como el dólar, cuentan con aprobación regulatoria, reforzando su legitimidad. Sin embargo, el estatus legal depende del país y del tipo de stablecoin.
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